Capítulo 98

Los pies de Edward le pesaban como plomo al entrar en la sala de estar, cálidamente iluminada. Robyn seguía aferrada a él, con sus pequeños brazos aún rodeando su cuello con fuerza. James caminaba lentamente detrás de él, con la mochila de la niña colgando de una mano.

La casa olía levemente a lava...

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