Capítulo 100 Damien

Damien

Estamos de pie frente a ella.

Los tres.

Y por una vez—por una vez—no estoy mirando nada más.

Ni a la multitud.

Ni a los susurros.

Ni a las decenas de ojos que siguen clavados en nosotros como si acabáramos de desgarrar el cielo y coserlo de nuevo.

Solo a ella.

Porque nada más im...

Inicia sesión y continúa leyendo