Capítulo 273: Ezra

Ezra

No la detengo.

Esa es la verdad.

Debería — que debería—, pero en cuanto se acomoda entre mis rodillas y me mira así, como si estuviera firme y segura, y eligiera esto con la misma convicción con la que eligió plantarse frente al consejo…

Me suelto.

Por completo.

Mi mano se tensa...

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