Capítulo 62 Damien

Damien

Unos treinta minutos después, vuelvo a entrar a la sala común silbando.

Y no precisamente bajito. Un silbido fuerte, irritante, que rebota en las paredes de piedra; en parte porque estoy de buen humor y en parte porque sé que a Ezra le molesta cuando lo hago.

La puerta se abre de gol...

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