Capítulo 65

Una hora después, llamaron a la puerta del dormitorio de Vivian, arrancándola de la tarea en la que había estado trabajando desde que encontró su mochila en el recibidor.

Se puso de pie, cruzó la habitación y abrió la puerta. Samuel le dedicó una sonrisa cálida mientras decía:

—Buenos días, Vivian...

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