Capítulo 28 Lo que la oscuridad permite

(Narrado por Isabella)

La mañana llegó sin que ninguno de los dos hubiera dormido de verdad.

Yo me había quedado encima de él hasta que las primeras luces filtraron por las persianas. Dante no me había apartado. Sus manos habían seguido en mi espalda, en mi cabello, trazando círculos lentos incl...

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