NovelaGO
Solo un para siempre

Solo un para siempre

A.N. Cruz · Completado · 257.0k Palabras

706
Tendencia
9k
Vistas
135
Agregado
Agregar a estante
Comenzar a leer
Compartir:facebooktwitterpinterestwhatsappreddit

Introducción

¿Es verdad eso que dicen que las experiencias del primer amor no se olvidan nunca?
Digo, porque debe existir una razón para que a estas alturas me siga afectando aquello que viví hace tantos años. Algo que explique, por qué los hechos que me llevaron hasta donde hoy estoy, me persigan sin cansancio.
Desde que todo comenzó, o acabó, depende de cómo se mire, no he podido avanzar. No realmente. Siempre hay algo que me hace regresar atrás.
Una frase. Un lugar. Una fecha.
Todo me lleva hacia él.
A mi supuesto "para siempre".
La frustración y la rabia me llenan cuando recuerdo cómo sucedió todo. Cómo fue capaz de mirarme a los ojos mientras besaba a otra, mientras tocaba a otra. Cómo fue capaz de culparme de todo cuando lo enfrenté.
El dolor de la traición fue horrible. No solo por lastimar mi orgullo, mi dignidad, sino también, por todo lo que provocó en mi posterior vida.
Me prometió un para siempre. Y nunca lo cumplió.
No al menos, de la forma en que debía.

Capítulo 1

Andrea Rowe

Mi despertador suena, insistente.

Saco una mano y sin mirar, lo apago con un manotazo.

—Ahhh...no es justo —gimo con malestar, pero en lugar de levantarme solo me volteo para el otro lado de la cama y sigo durmiendo.

Anoche me dormí demasiado tarde, la materia de Derecho Internacional Privado me trae un poco de los pelos y tengo examen en dos días. No sé si es que el profesor no le pone empeño en enseñar algo interesante o soy yo la frustrada que no entiende nada. Como quiera que sea, es el motivo por el que ahora necesito levantarme y no quiero hacerlo.

Los párpados me pesan y me digo que solo necesito cinco minutos más. Se siente tan bien estar todavía en la cama, calentita bajo la manta y con la habitación a oscuras.

«Solo serán cinco minutos».

Despierto desorientada y del susto, al imaginar la hora que es, doy un brinco y me caigo de la cama.

—Ahhh... —gruño, indignada, mientras siento mis piernas enredadas con la "calentita" manta. Ruedo los ojos y me tomo un segundo para respirar profundo y relajarme.

Cuando creo que estoy bien despierta, desenrollo la manta y me levanto del suelo. Miro el despertador, los números de color rojo fosforescente indican que me quedan solo diez minutos para atravesar el campus y llegar a la facultad, subir dos pisos y llegar a tiempo a mi primera clase del día.

—Este será un mal día —bufo e intento hacer todo lo más rápido posible.

Parezco una loca con los pelos parados y unas ojeras horribles, pero solo me da tiempo para hacerme una coleta desordenada y nada de maquillaje. Tomo mi bolsa, que por pura casualidad ya tenía dentro lo necesario y salgo corriendo como alma que lleva el diablo de la residencia. Atravieso el campus y al pasar por la cafetería, mi estómago ruge resentido; pero ni modo, al salir de la clase podré comer algo. Llego a la facultad y al mirar mi reloj, tomo una respiración profunda, para seguir mi camino. Subo las escaleras y con cada nuevo escalón, siento mis pulmones arder.

—Ay... Andrea...es que...no eres confiable —hablo para mí misma, aprovechando que no hay nadie y jadeo con cada palabra dicha.

Llego al tercer piso y me tomo un segundo para recuperar el aliento. El timbre de entrada a clases suena en ese instante y las pocas personas que quedan en el pasillo entran a sus respectivos salones. Pero definitivamente la suerte hoy no está de mi lado. Toda mi clase ya está dentro y la puerta del salón, está cerrada.

Me quedo parada como tonta frente a la puerta. Pienso si debo llamar o no, para poder entrar; a fin de cuentas, el timbre acaba de sonar. Levanto mi mano para golpear con mi puño, pero algo me detiene.

—Yo, tú, no haría eso.

Me giro rápidamente al escuchar una voz masculina y tosca y me quedo en shock al ver al dueño. Un chico alto, moreno y atlético; ojos hermosos de color marrón oscuro y unos labios tan regordetes que al momento acaparan mi mirada; está recostado contra la pared, con una pierna doblada y apoyada en la misma. Me quedo un segundo de más embobada, pero cuando noto que su sexy boca se frunce y luego dibuja una sonrisa ladina, reacciono y me enfoco en sus ojos. Carraspeo y sacudo mi cabeza mentalmente para aclararme.

—Disculpa... —digo, martirizada—. ¿Qué decías?

Cierra sus ojos y su sonrisa se acentúa. Los vuelve a abrir y fija esa expresiva mirada en la mía. Se separa de la pared y se acerca un poco.

—Te decía —comienza, con expresión divertida—, que no te aconsejo que llames a la puerta.

—¿Por qué? —pregunto, frunciendo el ceño y alzo los hombros cuando agrego—: El timbre acaba de sonar.

El chico ríe, bajo y profundo, me mira y sus ojos brillan.

—El señor Lewis no pudo venir hoy, la decana de la facultad está cubriendo su clase el día de hoy.

Su explicación me hace entender las razones de sus palabras. Abro los ojos y asiento, agradecida. Suspiro, mortificada, porque después de todo corrí por toda la universidad y fue por gusto.

—Gracias por avisarme, podía haber pasado una buena vergüenza.

—Hubiera sido divertido —dice con una sonrisa y yo me indigno. Abro la boca para responderle algo, pero él continúa, sin importarle en lo más mínimo lo que tengo que decir—, pero lo hice por una coterránea.

Al principio, no entiendo el significado de sus palabras y lo miro confusa; pero luego lo observo bien y me hago una idea de lo que sucede.

—Eres Andrea Rowe —asegura y yo abro los ojos, sorprendida. Su sonrisa se intensifica un poco más al ver mi estado de confusión—. Yo soy Christian Anderson.

Me quedo mirándolo, tratando de determinar la razón de que él, el chico más sexy y rico de mi pueblo, sepa mi nombre. Pero al parecer, él imagina otra cosa.

—¿No sabes quién soy? —pregunta, con el ceño fruncido.

—¿Debería? —devuelvo, fingiendo que jamás en mi vida he escuchado su nombre o visto su rostro.

Él se pone serio. Se acerca a mí y yo me alejo. Un paso él. Un paso yo. Hasta que mi espalda toca la pared detrás de mí. Por suerte, se queda a una distancia prudencial, porque no sé qué sería de mí si él insiste en acercarse más.

—¿De verdad no sabes quién soy? —insiste, busca en mi rostro una señal que le diga lo que espera; pero yo soy buena manteniendo mis emociones escondidas—. ¿O solo quieres llamar mi atención?

Su segunda pregunta me ofende, aunque si lo pienso es precisamente eso lo que pasa; pero él no tiene porqué saberlo.

—Imagino que tu ego debe doler, pero en verdad, no tengo idea quién eres —declaro y lo miro a los ojos, con firmeza.

Christian me mira por unos largos segundos, continúa pensando que le estoy mintiendo, pero al darse cuenta que sigo firme en mi convicción, da un paso lejos de mí. Por un momento pienso que se irá, que se acaban los cortos minutos de atención del chico más deseado de Santa Marta. Pero otra vez, me equivoco.

—Voy a aventurarme y suponer que no has comido nada hoy —dice y no comprendo la razón de que hable de comida. En ese instante, mis tripas deciden que es buen momento para confirmar sus sospechas, lo que le provoca una sonrisa hermosa—. Bueno, te invito a desayunar.

—¿Me estás hablando en serio? —farfullo, desconfiada.

Él rueda los ojos y resopla. Vuelve a fijar sus ojos marrones en los míos y habla con seguridad.

—No tengo razones para no hablar en serio —afirma y alza sus hombros.

Demoro todo un minuto en decidirme. Miro la puerta del salón cerrado y de nuevo a él. Podría esperar que termine el primer tiempo y entrar a clase en la segunda mitad; pero es muy tentador desayunar en compañía de Christian. Aún más, si la invitación viene de él.

—Vamos, no lo dudes más.

Me guiña un ojo y yo sonrío.

—Está bien. De todas maneras, ya me perdí lo mejor de la clase.

Suspiro, derrotada y lo sigo por el pasillo. Christian se hace el ofendido y con una mano en su pecho, camina de frente a mí, marcha atrás.

—Solo soy una última opción. —Finge que le duele y yo solo río por su actuación.

—No te conozco, ¿recuerdas? —murmuro—. Todavía no tengo idea quién eres.

—Quisiera saber cómo es que eso, es posible.

—Ya supéralo, ¿sí? —respondo y suelto una carcajada.

El camino a la cafetería lo hacemos a veces en silencio, a veces conversando de temas banales. Su sentido del humor me gusta y en varias ocasiones, más de las que quisiera aceptar, me hace reír con ganas. A nuestro paso todos nos miran, lo que me resulta extraño. Es más que común ver a Christian rodeado de mujeres, por lo que no entiendo la atención de todos.

—Nunca tan temprano —dice de repente, cuando una chica me mira de malas formas y yo le devuelvo la expresión irritada.

Giro mi cabeza a un lado para verlo a los ojos, mientras seguimos nuestro camino. Le hago una mueca que significa —no entiendo nada—, y él ríe.

«¿Es que tanto le divierto?», pienso y comienzo a irritarme.

—No acostumbro a estar acompañado tan temprano en la mañana —repite y yo abro la boca, pero no digo nada—. De hecho, debo confesar que al despertar no me gusta encontrarme a mujeres en mi cama.

—Eso es desagradable. —No puedo evitar mirarlo con una mueca de asco. Pero él lo toma todo con diversión, lo que me irrita más.

—Todas conocen las reglas —afirma, con sus manos metidas en los bolsillos de sus jeans y mirando hacia al frente, con seguridad.

—¿Cuáles son las reglas? —pregunto y al instante, me arrepiento de mi curiosidad. No quiero que él se lleve la impresión equivocada.

Él me mira, ahora con seriedad. La intensidad en su mirada me alerta de que sus siguientes palabras, van dirigidas mucho más allá de explicarme lo que deseo saber. Él pretende que yo entienda todo, desde el inicio.

—Yo no busco nada formal. Me gusta mi alocada vida y la disfruto al máximo. Si te vas conmigo a la cama sabes que, en la mañana, no te trataré como una princesa; serás una más en la lista —habla como si lo que está diciendo, no fuera lo más ofensivo del mundo. Pero, aun así, hay un tono bajo y sexy en su voz que me hace creer que, con solo una noche, me bastaría—. Nunca repito. Con ninguna.

Sus ojos se encuentran con los míos. Brillan.

—No seré el "para siempre" de nadie. Así que es mejor, se mentalicen desde el principio.

Él termina de hablar y aunque fija su mirada al frente, algo me dice que él quiere conocer mi reacción; mi opinión. Pero no pretendo darle el gusto. Me gustaría preguntarle la razón de que me haya invitado a desayunar, sin embargo, me quedo en silencio el resto del camino.

Llegamos a nuestro destino, la cafetería. Pedimos un café extra grande y un sándwich para cada uno. Cuando voy a buscar en mi bolso la cartera, él pone su mano sobre la mía y me detiene. En ese momento, en solo cuestión de un segundo, siento de todo. Una corriente recorre mi piel ahí donde él tiene su mano apoyada; nos miramos a los ojos con intensidad y debo decir, que tal vez sea idea mía, pero en los suyos pude ver sorpresa. Trago saliva y al hacerlo, es como si el silencio a nuestro alrededor fuera tan asfixiante, que lo escucho y siento hasta el eco.

—Yo pago —dice, con un tono de voz más grueso. Quita su mano de la mía y al fin, puedo respirar correctamente.

—Gracias... —murmuro, extrañada con todo lo que sentí en un dichoso segundo.

Intento no pensar en lo sucedido mientras caminamos hacia una de las mesas en el exterior. También, pretendo obviar las miradas fijas y evidentes en mi nuca; por el bien de mi desayuno.

Mientras desayunamos, la tensión que sentí por un corto lapso de tiempo, desaparece. Hablamos sobre la carrera y las metas profesionales que tenemos. Él insiste en que debo conocerlo o al menos, saber quién es su familia. Para molestarlo, le digo que sé quiénes son los Anderson, pero que solo recuerdo a su hermano. Por algún motivo desconocido, logro comprender que eso no le gusta mucho, pero lo deja pasar y continúa tratando de convencerme de que sí lo he visto.

—No entiendo cómo no recuerdas —insiste, con un puchero que me hace reír—. Yo sé quién eres tú.

—Soy mala con los rostros, lo confieso —respondo y le doy un sorbo a mi café—. Y todavía no entiendo cómo eso es posible.

Christian ríe y se acomoda en la silla. Levanta sus brazos y los flexiona, entrelaza sus dedos y los coloca detrás de su cabeza. Mientras lo hace, no puedo evitar mirarlo. Esos músculos definidos de sus brazos, llaman por completo mi atención.

—No creo que alguien en Santa Marta, no sepa quién eres tú.

Sus palabras me sacan del trance en el que estaba y lo miro confundida.

—¿Qué quieres decir? —Frunzo el ceño.

—Ni siquiera eres consciente de eso —continúa él, obviando mi pregunta.

—No soy consciente de...¿qué? —repito.

Él se incorpora, inclina por completo su cuerpo y apoya los codos sobre la mesa que está entre nosotros. Me mira con un sentimiento que hasta el momento no estaba ahí y yo me erizo, solo de sentir la intensidad.

—Eres hermosa, Andrea. Eso lo vemos todos —susurra, me quedo embobada al escuchar sus palabras. No es lo que significan, sino, la forma tan sensual en la que salen de sus labios.

—Umm...bueno...eh... ¿gracias?

La carcajada que suelta Christian ante mi timidez repentina, me hace sonrojar.

—Mejor lo dejamos aquí...hablemos de otra cosa.

No entiendo el porqué del cambio de conversación, pero estoy de acuerdo. Ya mis manos están sudando y siento mi pecho apretarse con cada mirada dirigida a mí. Es mejor, por el bien de mi cordura, intentar evitar esos temas que solo me ponen incómoda.

Nos quedamos conversando toda la mañana. Resulta que Christian Anderson es más que un niño rico y bonito, como pensaba. Su familia es una de las más poderosas de Santa Marta, generaciones y generaciones de familiares influyentes en todos los ámbitos de la sociedad, por lo que no me extraña nada que él y su hermano hayan escogido la carrera de Derecho. Podría decirse que tiene la mitad del camino recorrido cuando por fin él se gradúe, no como yo, que debo iniciar en este mundo desde cero y por mis propios méritos. Eso no quiere decir que él sea bueno o no en lo que decidió como carrera profesional, por el contrario, tengo entendido que es muy capaz; solo que su posición económica lo llevará aún más lejos.

Estar en su compañía me gusta, aunque quisiera negarlo. Nunca pensé que podría identificarme tanto con alguien de quién creía lo peor.

Pero bueno, solo el tiempo dirá a donde nos lleva esta extraña relación amistosa que acaba de empezar.

Últimos capítulos

Te podría gustar 😍

Deseando al tío multimillonario de mi ex

Deseando al tío multimillonario de mi ex

8.6k Vistas · Completado · sillasuzy
«Me gusta la forma en que me llamas por mi nombre, muñeca. Lindo».

«¿Lindo? ¿Tu nombre?»

«Tú».

De repente, se enderezó e inclinó toda la parte superior de su cuerpo hacia él, con la mirada fija. «¿Crees que soy hermosa?»

Él rió suavemente, inclinándose más cerca, ella podía sentir su aliento en sus labios.

«Eres etéreo».

Ella cogió su corbata y lo acercó más. «Entonces, ¿te gustaría dormir conmigo?»


Elaine Rock había pasado toda su vida construyendo su empresa hasta que se convirtió en una de las mejores. Pero sus años de arduo trabajo se derrumbaron cuando la acusaron de presionar a su hermana para que intentara suicidarse, y como si la angustia no fuera suficiente, también descubrió que su novio de dos años se iba a casar con su hermana. En su momento más oscuro y desesperado, alguien apareció y no era cualquiera, era Xavier Romano, el multimillonario de 30 años, y el tío de su ex. Sin embargo, quería algo a cambio para ayudar a que su empresa volviera a funcionar. ¡Matrimonio!

Pero no es solo un contrato para Xavier. Quiere su corazón, su cuerpo y su alma. Él tenía la misión de malcriarla estúpidamente.
Juego del Destino

Juego del Destino

4.6m Vistas · Completado · Dripping Creativity
El lobo de Amie no se ha mostrado. Pero, ¿a quién le importa? Tiene una buena manada, mejores amigos y una familia que la ama. Todos, incluido el Alfa, le dicen que es perfecta tal como es. Eso es hasta que encuentra a su compañero y él la rechaza. Con el corazón roto, Amie huye de todo y empieza de nuevo. No más hombres lobo, no más manadas.

Cuando Finlay la encuentra, ella está viviendo entre humanos. Él está cautivado por la obstinada loba que se niega a reconocer su existencia. Puede que no sea su compañera, pero él quiere que sea parte de su manada, lobo latente o no.

Amie no puede resistirse al Alfa que entra en su vida y la arrastra de vuelta a la vida de manada. No solo se encuentra más feliz de lo que ha estado en mucho tiempo, su lobo finalmente viene a ella. Finlay no es su compañero, pero se convierte en su mejor amigo. Juntos, con los otros lobos principales de la manada, trabajan para crear la mejor y más fuerte manada.

Cuando llega el momento de los juegos de la manada, el evento que decide el rango de las manadas para los próximos diez años, Amie necesita enfrentarse a su antigua manada. Cuando ve al hombre que la rechazó por primera vez en diez años, todo lo que pensaba que sabía se pone patas arriba. Amie y Finlay necesitan adaptarse a la nueva realidad y encontrar un camino hacia adelante para su manada. Pero, ¿los separará esta nueva situación?
El Arrepentimiento del CEO: Los Gemelos Secretos de Su Esposa Perdida

El Arrepentimiento del CEO: Los Gemelos Secretos de Su Esposa Perdida

834.2k Vistas · Completado · Amelia Rivers
Ella es la hija de la ama de llaves. Él es el multimillonario más frío de Manhattan. Una bebida drogada cambia todo.

Aria Taylor despierta en la cama de Blake Morgan, acusada de seducirlo. ¿Su castigo? Un contrato matrimonial de cinco años—su esposa en papel, su sirvienta en realidad. Mientras Blake presume a su verdadero amor, Emma, en las galas de Manhattan, Aria paga las facturas médicas de su padre con su dignidad.

Tres años de humillación. Tres años de ser llamada la hija de un asesino—porque el coche de su padre "accidentalmente" mató a un hombre poderoso, dejándolo en coma y destruyendo a su familia.

Ahora Aria está embarazada del hijo de Blake. El bebé que él juró que nunca querría.

Alguien quiere matarla. La encerraron en un congelador, sabotearon cada uno de sus pasos. ¿Es porque su padre está despertando? ¿Porque alguien tiene miedo de lo que él pueda recordar?

Su propia madre intenta desconectarlo. La perfecta Emma de Blake no es quien aparenta ser. Y esos recuerdos que Aria tiene de salvar a Blake de un incendio? Todos dicen que son imposibles.

Pero no lo son.

A medida que los ataques se intensifican, Aria descubre la traición definitiva: La mujer que la crió podría no ser su verdadera madre. El accidente que destruyó su vida podría haber sido un asesinato. Y Blake—el hombre que la trata como propiedad—podría ser su única salvación.

Cuando su padre despierte, ¿qué secretos revelará? ¿Descubrirá Blake que su esposa lleva a su heredero antes de que alguien la mate? Y cuando él sepa quién realmente lo salvó, quién realmente lo drogó, y quién ha estado cazando a su esposa—¿se convertirá su venganza en su redención?
La novia de una noche de Alpha

La novia de una noche de Alpha

11.2k Vistas · Completado · Caroline Above Story
Cuando desperté, el cuerpo de mi madre estaba frío. El color se había desvanecido de sus ojos entreabiertos, y no veía señales de vida.
Mi padre me dijo que ella había bebido veneno a propósito para matarse.
Pero eso era una mentira.
Mi madre nunca se suicidaría; nunca me dejaría.
Esa noche me aprisionó.
—No fue un error.
—¿De qué estás hablando, Jonathan? —le pregunté.
—Arina, eres mi compañera. Naciste para ser mi luna —dijo. Su rostro no mostraba signos de humor.
—No nací para ser la luna de nadie —le respondí.
—Arina, te amo... —habló suavemente, aún mirándome a los ojos. Podía sentir al lobo en mí agitándose; algo que nunca había sentido antes. Ella estaba despertando; el fuego que ardía tan profundamente dentro de mí comenzaba a avivarse.
—¿Amor? —me escuché decir. —No existe tal cosa como el amor... —Después de todo lo que sabía sobre el "amor", lo que mi madre pasó cuando se casó con mi padre, el amor no existía.
—Dame una oportunidad para demostrarte que estás equivocada. Cásate conmigo.

####ADVERTENCIA Esta historia contendrá: Contenido Sexual Explícito, Lenguaje Fuerte y Escenas de Violencia Doméstica que pueden ser desencadenantes. Solo para adultos.#########
¡Vendida! Al Don Grizzly

¡Vendida! Al Don Grizzly

743.6k Vistas · Completado · Tatienne Richard
Cuando Alcee Mariani cumple veintiún años, sabe que su tiempo se ha acabado. Su familia ha arreglado su matrimonio desde que tenía doce años con el futuro Don de la familia Lozano, Torquato "El Oso" Lozano. Se rumorea que es frío, cruel y despiadado, y es diez años mayor que ella.

Vender su virginidad en línea es una forma segura de asegurarse de que El Oso cancele el acuerdo, y cuando le informa a su padre que la ha vendido al mejor postor y nunca obtuvo su nombre real, el contrato se termina, pero también lo hace su relación con su propia familia.

Seis años después, ya no es la querida principessa de la familia Mariani, sino la madre soltera de un niño de cinco años que tiene un parecido asombroso con el hombre a quien vendió su inocencia.

Torquato Lozano ha buscado a la mujer que lo dejó plantado después de una increíble noche de pasión hace casi seis años. Cuando se topa con ella en una empresa recién adquirida, trabajando como técnica de IT, se sorprende al descubrir que es la mujer con la que su familia arregló su matrimonio hace tantos años. Una revisión de su expediente le revela que no se fue de su encuentro todas esas noches atrás con las manos vacías. Su pequeño hijo es la viva imagen de él, hasta en su tamaño imponente.

Cuando la familia de Alcee se da cuenta de que están perdiendo una lucrativa alianza financiera de la que deberían haber sido parte, comienza una guerra. Con enemigos apareciendo en cada esquina, Alcee y Torquato necesitarán dejar el pasado atrás y trabajar juntos para mantener a su hijo con vida. Su pasión se reavivará mientras luchan por mantener a su familia a salvo y forjar un nuevo poder para tomar el control del inframundo criminal de Nueva York.
Casada con el enemigo de mi esposo.

Casada con el enemigo de mi esposo.

30.2k Vistas · Completado · Iraya Baute
Kayla Donnelly, una mujer muy inteligente con un coeficiente de genio para la tecnología y las leyes, es asesinada por su recién estrenado marido, y su mejor amiga, amante de este, para quedarse con su herencia en la misma noche de su boda. Mientras muere descubre que ha sido engañada desde el principio, y de que ellos también habían asesinado a su padre antes. Pero finalmente se despierta reencarnada en el cuerpo de una famosa Top-Model Samary De Angeleis, alguien completamente diferente a su yo original. Tras esta segunda oportunidad decide vengarse. Durante unos tres años antes de volver, prepara su plan. Había descubierto que su marido tiene un rival en los negocios, y no era otro que el atractivo e impresionante empresario griego Constantine Nikolau apodado por sus rivales en los negocios como el Demonio. Decide ayudarlo, para eso le propone casarse con ella, ya que gracias a lo que habla la gente en las fiestas y reuniones, descubre que el Demonio debe casarse en tres meses o perderá parte de su herencia, en favor de su primo casado. Usando todo lo que conoce del su pasado de su ex, su inteligencia y el poder de su nuevo esposo. Pretende vengarse. Aunque no contaba con que entre ambos existirá una atracción enloquecedora y un miedo enorme a volver a sufrir. ¿Dónde le llevará la venganza? ¿Podrán controlar esa pasión que los ciega y los empuja a uno en brazos del otro?
Renacimiento: Actriz Estrella

Renacimiento: Actriz Estrella

53.7k Vistas · Completado · Olivia
Yo era huérfano, y cuando cumplí doce años, mis padres me encontraron. Pensé que finalmente podría escapar de mi sufrimiento y experimentar la calidez de un hogar y el amor de unos padres. Para encajar, hice todo lo posible por complacer y servir a mi familia.

Pero lo que nunca esperé fue que la razón por la que me buscaron era para mi médula ósea... ¡Querían usarla para salvar a otra persona!

Mi corazón se rompió. ¿Cómo podían ser tan crueles unos padres?

Desilusionado con el mundo, caí del balcón y morí.

Pero para mi sorpresa, ¡renací!

Esta vez, ¡viviría para mí mismo! ¡Aquellos que me habían hecho daño pagarían el precio!
¡Mate!

¡Mate!

21.7k Vistas · Completado · Angie Pichardo
Gia es una licántropa fuerte, rápida y perceptiva, hija del alfa de la manada. Desde pequeña, ha demostrado habilidades sobresalientes, pero su vida da un giro inesperado cuando Gael, el lobo más codiciado y poderoso de la manada, es rescatado por su padre y llevado a vivir a su casa. Desde su llegada, Gael siente una necesidad protectora hacia Gia, deseando enseñarle todo lo necesario para que sobreviva.
Sin embargo, la tranquilidad de su relación se ve quebrantada una noche, cuando Gia lo descubre besando a su mejor amiga en una fiesta. Su loba, en un grito interior, le asegura que él es su mate, pero Gael niega cualquier vínculo más allá de la amistad.
¿Será que Gia está cediendo a la obsesión y fantaseando con su conexión, o realmente está destinada a estar con Gael?
La historia de Reckless Renegades Viper y Pixie

La historia de Reckless Renegades Viper y Pixie

37.6k Vistas · En curso · Catherine Thompson
Soy Viper. Una noche tuve una aventura de borrachos. O eso pensaba hasta que me entregaron los papeles del divorcio después de una reunión que salió mal y mi esposa era la cliente potencial. Esa reunión casi destruyó mi club porque fui un tonto. Tengo dos opciones: firmar los papeles y dejar que se vaya para siempre, pero también corrijo mis errores. O trabajar duro para corregir mis errores y hacer que mi esposa se enamore de mí. Elegí la opción dos. Pero hay alguien más que quiere a mi esposa para él. Arreglaré mi club y haré que mi esposa y este otro tío se mantengan alejados de mi camino. No voy a parar hasta conseguir lo que es mío.
Soy Sabine, todos me llaman Pixie por mi talla. Mido poco más de un metro y medio. Cometí el error y me casé con un hombre al que apenas conocía durante un fin de semana de diversión. Me dejó a la mañana siguiente y no lo vi durante meses hasta que fui a una reunión sobre la contratación de un guardaespaldas con los Reckless Renegades. Imagina mi sorpresa cuando veo a mi marido perdido hace mucho tiempo con una zorra en el brazo. Lo despedí y le pedí que entregara los periódicos la semana siguiente. Dejé todo lo que tuviera que ver con el club. Negocios, amigos, lo que sea. No iban a dejar que se burlaran de mí. Me dejó, así que debió firmar y dejarme seguir con mi vida. Soy un campeón de patinaje sobre hielo pero necesito más. Quiero amor y una familia propia. Creí que lo había encontrado. Caray, me equivoqué. Ahora ha vuelto y dice que quiere ganarse mi corazón.
La Novia Sustituta

La Novia Sustituta

2.6k Vistas · Completado · Fireheart.
En un reino donde el poder dicta el destino, Ariadna, una vez esclava, una ostayak, ahora una doncella repentinamente elevada a una posición de privilegio, tiene que navegar en un nuevo mundo. Cuando su señora muere de manera prematura, Ariadna se ve empujada a un rol que nunca imaginó: la novia sustituta del Príncipe Alfa Rowan, lisiado, con quien nadie quiere estar encadenado.

Atrapada en una red de intriga y engaño, Ariadna navega por la política cortesana y secretos peligrosos, todo mientras oculta su propio amor por el Príncipe Alfa Rowan. El Príncipe Alfa Rowan, el príncipe rechazado y deshonrado que ha sido apartado desde que quedó lisiado, nunca ha abierto su corazón antes. Cuando la suave y cariñosa Ariadna llega para cuidarlo y devolverle la salud, un romance apasionado y prohibido florece entre ellos.

Ahora la novia sustituta se ha convertido en una amenaza y con cada reconocimiento que recibe, su secreto amenaza con derrumbarlo todo.
Amor prohibido, venganza perfecta

Amor prohibido, venganza perfecta

19.9k Vistas · En curso · Nicoll Mercado
Renata pensaba que vivía el matrimonio ideal. Durante seis años estuvo casada con Marcos, el hombre que creía perfecto y al que entregó todo su amor.

Pero un día, al regresar a casa antes de lo previsto, descubre una traición desgarradora: Emma, su hija adoptiva, a quien había criado y amado como si fuera de su propia sangre, anuncia que está embarazada de su esposo.

Las dos personas en las que más confiaba le clavan el puñal por la espalda. Sin embargo, cuando conoce al misterioso novio de Emma, un joven cuya mirada ardiente e indebida la consume, solo un pensamiento invade su mente: traición con traición se paga.
UN HOMBRE CORRUPTO Y UNA MUJER INGENUA

UN HOMBRE CORRUPTO Y UNA MUJER INGENUA

2.7k Vistas · En curso · ninatap05
Geraldin Ellis está en serios problemas, pues se han publicado en internet una serie de fotos íntimas de ella, en diferentes poses desnuda. Eso amenaza su trabajo en el Banco Internacional DON , nadie quiere saber cómo la han incriminado, excepto su jefe Vittorio. Él hará lo posible por proteger su empresa de un escándalo, para lo cual, convertirá a la sexy chica en su amante y con ¡mucho gusto!