Capítulo 13 HASTA EL AMANECER

—Entra.

Nadia miró la puerta de piedra abierta frente a ella y luego al consejero que acababa de darle la orden.

—No soy tu prisionera.

El hombre no parpadeó.

—Esta noche, todos estamos sujetos a la ley.

—Qué cómodo resulta llamarle ley cuando la usan contra alguien.

Kael estaba a su lado. No la toc...

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