
SOY LA MALDICIÓN DEL ALFA QUE QUIERE DOMINARME
Fer BG · Completado · 98.1k Palabras
Introducción
Ese día perdí mi hogar, mi futuro... y cualquier deseo de volver a verlo.
Ahora ha regresado.
No para humillarme otra vez.
Para suplicarme.
Porque descubrimos algo imposible: cada vez que lo rechazo, el vínculo de compañeros de destino le arrebata uno de sus poderes. Ya perdió la visión de Alfa. Después perdió su velocidad. Y si vuelvo a decir que no... podría perder el liderazgo de toda la manada.
Debería disfrutar verlo caer.
Después de todo, eso es lo que él hizo conmigo.
Pero alguien está asesinando a quienes conocen la verdad sobre nuestro vínculo, el Consejo oculta el verdadero motivo por el que me rechazó hace cinco años y una antigua profecía asegura que, cuando el Alfa pierda su último poder, no será él quien muera...
Seré yo.
Ahora debo decidir qué deseo más.
Mi venganza.
O salvar al hombre que destruyó mi vida... antes de descubrir que nunca fue él quien eligió rompernos.
Capítulo 1
La puerta explotó contra la pared.
—¡Nadia!
Ella levantó la vista del contrato justo cuando Kael Drayden entró al taller como si el edificio estuviera incendiándose.
Cinco años.
Cinco años sin verlo.
Y el hombre que una vez la expulsó de la manada ahora respiraba como alguien que llevaba kilómetros corriendo.
Su primer impulso fue ponerse de pie.
El segundo fue recordar la noche en que él la rechazó delante de toda la manada.
Se obligó a permanecer sentada.
—Estamos cerrados.
Kael no respondió.
Sus ojos recorrieron el pequeño taller, las herramientas perfectamente ordenadas, las paredes recién pintadas, el contrato de arrendamiento abierto sobre la mesa.
Todo aquello existía porque Nadia había aprendido a vivir sin él.
Eso parecía irritarlo más que cualquier insulto.
Rhett apareció detrás del alfa.
A diferencia de Kael, él sí parecía incómodo.
Muy incómodo.
—Deberíamos hablar... solos.
Nadia soltó una risa seca.
—Cinco años tarde para pedir privacidad.
Kael dio un paso.
—Necesito cinco minutos.
—Yo necesité cinco años.
Silencio.
Ni siquiera Rhett encontró algo que decir.
Nadia tomó la pluma.
Firmó la última página del contrato.
Despacio.
Sin mirarlo.
—¿Ya terminaste?
La pregunta iba dirigida al papel.
No a él.
Kael tragó saliva.
Fue un movimiento diminuto.
Pero Nadia lo vio.
Porque antes conocía cada uno de sus gestos.
Y odiaba seguir recordándolos.
—El vínculo volvió.
La pluma dejó de moverse.
Solo un segundo.
Después Nadia terminó la firma.
Guardó el contrato dentro del sobre.
Lo cerró.
Y recién entonces levantó la vista.
—¿Perdón?
—El vínculo.
—Está activo otra vez.
Nadia lo observó durante varios segundos.
Después sonrió.
No una sonrisa amable.
La clase de sonrisa que alguien aprende cuando descubre que el dolor también puede devolver favores.
—Qué mala suerte.
Kael permaneció inmóvil.
—No entiendes.
—No.
No quería entender.
Él dio otro paso.
—Cada vez que me rechazas...
Hizo una pausa.
Como si decirlo en voz alta lo hiciera más real.
—...pierdo una parte de lo que soy.
Nadia parpadeó.
Después negó lentamente con la cabeza.
—¿Eso es todo?
Rhett cerró los ojos.
—Kael...
El alfa levantó una mano para hacerlo callar.
—Perdí la Visión Alfa hace cuatro días.
Ahora sí captó su atención.
La Visión Alfa.
No era un símbolo.
Era el don que permitía a un alfa sentir el estado físico de toda su manada.
Saber quién estaba herido.
Quién mentía.
Quién iba a transformarse.
Quién estaba muriendo.
Sin ese poder...
Un alfa gobernaba a ciegas.
Nadia apoyó los brazos sobre la mesa.
—¿Y vienes a contármelo a mí?
—Vengo a pedirte una tregua.
Ella soltó otra risa.
Más breve.
Más amarga.
—¿Una tregua?
—Siete días.
—Sin rechazarme.
—Mientras encontramos cómo detener esto.
Cinco años atrás.
Ella habría aceptado antes de que terminara la frase.
Cinco años atrás todavía creía que amar significaba esperar.
Ahora sabía que significaba otra cosa.
Sabía que sobrevivir era mucho más útil.
Se levantó lentamente.
Rodeó el escritorio.
Quedó frente a Kael.
Tan cerca que podía distinguir una cicatriz nueva bajo su mandíbula.
No estaba ahí antes.
Él también tenía heridas.
Qué curioso.
—¿Sabes qué recuerdo de la última vez que estuvimos tan cerca?
Kael no respondió.
—Recuerdo que dijiste una sola palabra.
Su voz se volvió casi un susurro.
—Rechazada.
El silencio cayó como una piedra.
Rhett desvió la mirada.
Kael no.
Él seguía mirándola igual.
Como si aquellos cinco años nunca hubieran existido.
Como si todavía pudiera encontrar a la chica que lloró frente a cien personas.
No iba a encontrarla.
Porque esa chica murió.
Nadia dio otro paso.
Hasta quedar a centímetros de él.
—¿Quieres mi respuesta?
Kael respiró hondo.
Asintió apenas.
Ella sostuvo su mirada.
Y sonrió.
—No.
El mundo se quebró.
No hubo relámpagos.
No hubo explosiones.
Fue peor.
El brillo dorado desapareció de los ojos de Kael como si alguien hubiera apagado el sol.
Su cuerpo se balanceó.
Un paso.
Dos.
Rhett lo sostuvo antes de que cayera.
—¡Kael!
El alfa intentó incorporarse.
Sus pupilas perdieron el enfoque.
Parpadeó varias veces.
Confundido.
Desorientado.
Como un hombre que acababa de olvidar cómo respirar.
—No...
susurró Rhett.
—Otra vez no...
Nadia sintió un nudo extraño en el estómago.
No era culpa.
No todavía.
Era sorpresa.
Porque aquello no parecía actuación.
Kael levantó una mano.
Intentó transformarse.
El aire vibró.
Los músculos de su cuello se tensaron.
Las venas marcaron sus brazos.
Nada.
Volvió a intentarlo.
Esta vez un gruñido escapó de su garganta.
Un sonido bajo.
Doloroso.
Su transformación murió antes de empezar.
Rhett retrocedió un paso.
Su rostro había perdido el color.
—Perdió la velocidad...
Dios...
Perdió la velocidad de cambio...
Nadia sintió que el suelo desaparecía bajo sus pies.
No era una amenaza.
No era un truco.
Era real.
Su "no" acababa de arrancarle otro poder.
Kael apoyó una mano contra la pared para no caer.
Respiraba con dificultad.
Pero aun así...
La miró.
No había odio en sus ojos.
Solo una pregunta desesperada.
Una que jamás imaginó ver en el hombre que la destruyó.
—¿Cuánto más... piensas castigarme?
Nadia abrió la boca.
No salió ninguna palabra.
Por primera vez desde que él entró...
ya no estaba completamente segura de quién tenía el control.
Últimos capítulos
#90 Capítulo 90 LA TERCERA SENTENCIA
Última actualización: 8/31/2026#89 Capítulo 89 LA SENTENCIA DE MI BOCA
Última actualización: 8/31/2026#88 Capítulo 88 NO SERÁS MI CASTIGO
Última actualización: 8/31/2026#87 Capítulo 87 LA TESTIGO DEL CUCHILLO
Última actualización: 8/31/2026#86 Capítulo 86 LA AMENAZA BAJO LA LENGUA
Última actualización: 8/31/2026#85 Capítulo 85 LA GARGANTA SELLADA
Última actualización: 8/30/2026#84 Capítulo 84 LA PUERTA EN LA LLUVIA
Última actualización: 8/29/2026#83 Capítulo 83 LA VERDAD QUE NO ME DISTE
Última actualización: 8/29/2026#82 Capítulo 82 LA NOCHE QUE CERRASTE
Última actualización: 8/28/2026#81 Capítulo 81 LA HABITACIÓN DE LA ESPERANZA
Última actualización: 8/28/2026
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Una frase. Un lugar. Una fecha.
Todo me lleva hacia él.
A mi supuesto "para siempre".
La frustración y la rabia me llenan cuando recuerdo cómo sucedió todo. Cómo fue capaz de mirarme a los ojos mientras besaba a otra, mientras tocaba a otra. Cómo fue capaz de culparme de todo cuando lo enfrenté.
El dolor de la traición fue horrible. No solo por lastimar mi orgullo, mi dignidad, sino también, por todo lo que provocó en mi posterior vida.
Me prometió un para siempre. Y nunca lo cumplió.
No al menos, de la forma en que debía.












