Capítulo 14 LA DECISIÓN QUE NO ERA AMOR

—Entonces tendrán que matarme primero.

La voz de Kael no tembló.

Nadia, detrás de él, sintió la frase como un golpe en el pecho. No porque fuera heroica. Porque esta vez no estaba usando su cuerpo para callarla, sino para darle tiempo a respirar.

El consejero ni siquiera parpadeó.

—Eso puede arregla...

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