Capítulo 33 LA SANGRE QUE VOLVIÓ

—Que elijas esta noche.

Nadia miró a su madre sin soltar el frasco roto.

La gota de sangre flotaba sobre su palma como una brasa. No caía. No se secaba. No parecía sangre de una niña arrancada años atrás, sino algo vivo.

—No.

Kael se tensó.

El vínculo respondió con una punzada, pero Nadia no apartó ...

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