Capítulo 38 EL BESO ELEGIDO

—Que esta vez sí quiero.

Kael no se movió.

Nadia vio el impacto en sus ojos, en su respiración, en la forma en que sus manos se cerraron y volvieron a abrirse como si luchara contra el impulso de tocarla.

Sera sonrió.

—Qué escena tan preciosa. Guárdenla bien. Quizá sea la última antes de que el vínc...

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