Capítulo 41 EL RÍO QUE RECORDABA

—Vienes conmigo.

Kael no se movió.

Nadia tenía el papel arrugado en la mano y la respiración rota de rabia. Dani. Se habían llevado a Dani otra vez. No por ser loba. No por pertenecer a la manada. Por estar cerca de ella.

Por quererla.

—Vienes conmigo —repitió—, pero no vas a detenerme.

Kael sostuvo...

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