Capítulo 9 EL PULSO DE LA TREGUA

—Elegiste mal —dijo Sera.

Nadia no apartó la mano del pecho de Kael.

Sentía su corazón bajo la palma.

Fuerte.

Irregular.

Demasiado vivo para un hombre que todos querían ver caer.

—No vine a complacerte —respondió ella.

Sera sonrió, pero la sonrisa ya no le pertenecía por completo. Tenía rabia en los...

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