Reino:

Umara:

—Has estado encerrada en tus aposentos demasiados días —murmuró Sarab, entrando en mi habitación con una bandeja en las manos.

—Me siento mal —murmuré, sentándome en el colchón y recibiendo la bandeja en la que descansaban una serie de alimentos que me daban náuseas al verlos.

Sarab suspiró y...

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