Capítulo 111

Mis pulmones ardían, un dolor placentero por una vez. Ignorando el martilleo en mi cabeza, entre de golpe a mi dormitorio; el sonido olvidado de mis tacones resonaba contra el suelo de madera. En un torbellino de seda y encaje, registré el armario, desesperada por una imagen específica que de r...

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