Capítulo 53 Envidia

—¡Dios mío, está absolutamente bellísimo! Es mucho más fino y elegante que el anillo que Antonio te dio en su momento. Oh, cielos, disculpa, Gabriel, no quise ser indiscreta.

Gabriel, lejos de ofenderse, suelta una carcajada sonora, relajándose por completo ante el comentario de mi amiga.

—No te p...

Inicia sesión y continúa leyendo