Capítulo 86 Nuestra union

La mansión victoriana, que durante los preparativos de nuestra mudanza sentí como un museo frío de piedra y madera, ahora vibraba con un sonido que me resultaba desconocido y embriagador: el llanto suave de Alis. Era una melodía que, aunque interrumpía mis escasas horas de sueño, me devolvía la cord...

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