22

Robert, nervioso, debatía si tocar la puerta o no, sus manos sudaban, pero no podía echarse atrás, así que armándose de valor y sin más tiempo que perder, tocó la puerta, hasta que una voz desde adentro le dijo que pasara. Soltando un gran suspiro, giró el pomo. Cuando la puerta se abrió, pudo obser...

Inicia sesión y continúa leyendo