NovelaGO
Tal vez algún día

Tal vez algún día

Josephine · En curso · 88.1k Palabras

420
Tendencia
420
Vistas
0
Agregado
Agregar a estante
Comenzar a leer
Compartir:facebooktwitterpinterestwhatsappreddit

Introducción

—Si me preguntas, ¿cuál ha sido el mejor momento de mi vida? Sin dudarlo, respondería que haberte conocido. Éramos dos polos opuestos. Tú, eras un joven rebelde que siempre iba contra la corriente, nunca te permitías mostrar tus sentimientos, mucho menos dejar que alguien se acercara a ti. Siempre estabas a la defensiva, siendo demasiado directo y hiriente con cada uno de tus comentarios. En tus ojos azules, esos hermosos zafiros, podía ver un atisbo de tristeza. Ni siquiera sabía con certeza cuál era la razón. Todo tú, eras un misterio... mientras que yo... yo podía ser hablador, distraído y soñador, siempre metiéndome en problemas y siendo reprendido por medio mundo. Era algo así como el dolor de cabeza constante de la abuela.

Capítulo 1

Si me preguntas, ¿cuál ha sido el mejor momento de mi vida? Sin dudarlo, respondería que haberte conocido. Éramos dos polos opuestos, tú, eras un joven rebelde que siempre iba contra la corriente, nunca te permitías mostrar tus sentimientos, mucho menos dejar que alguien se acercara a ti, siempre estabas a la defensiva, siendo demasiado directo y hiriente con cada uno de tus comentarios. En tus ojos azules, esos hermosos zafiros, podía ver un atisbo de tristeza, ni siquiera sabía con certeza cuál era la razón, todo tú, eras un misterio... mientras yo... yo podía ser hablador, distraído y soñador, siempre metiéndome en problemas y siendo reprendido por medio mundo, era algo así como el dolor de cabeza constante de la abuela.

Conocerte en ese barco, ya estaba predestinado, debo admitir que me cautivaron tus hermosos ojos, nunca había visto algo similar, cuando nuestras miradas se cruzaron en medio de toda esa niebla, pude sentir cómo una corriente recorría mi cuerpo, hasta el punto de estremecerme. Nunca olvidaré lo insolente que fuiste conmigo, así como nunca olvidaré tu risa cantarina. La vida continuó sorprendiéndonos cuando ambos nos inscribimos en la misma escuela, incluso cuando intenté acercarme a ti, siempre te escondías detrás de tu mal genio e insolencia, sé que intentaste alejarme, y aunque hiciste todo lo humanamente posible para lograrlo, nunca pudiste tener éxito. Ambos, incluso siendo polos opuestos, éramos como un imán, cuanto más te alejabas, más me acercaba, hasta que llegó un momento en que no hubo vuelta atrás, y ambos decidimos dar un gran paso, el que nos marcaría de por vida.

Ya he confesado cuál ha sido el mejor momento de mi vida... pero, nunca cuál ha sido el recuerdo que tengo de ambos, el que siempre atesoraré en mi corazón. Aún con dolor, cierro los ojos y comienzo a evocar esos momentos escolares, buenos, divertidos y malos momentos, hasta el recuerdo de nuestras últimas vacaciones en Escocia, nuestro primer paseo, aquel donde me mostraste lo hermosa que puede ser la vida, fue allí donde pude dejar atrás el recuerdo de Arthur, hasta el punto de que cuando hablo de él, lo hago con tanto cariño porque finalmente entendí que su muerte no fue mi culpa, como tantas veces me hice creer. Con una sonrisa en el rostro, recuerdo nuestro segundo baile, cerca del lago, donde la música solo era el canto de los pájaros y el sonido de las hojas al viento. Hasta... el toque de tus labios con los míos, aún puedo sentirlo, fui tan ingenuo, para entender lo que realmente sentíamos el uno por el otro, hasta que sucedió, eso, el accidente de Cecil, no puedo evitar llorar con amargura, por haberte dejado, por haberte renunciado, aun amándote, como lo sigo haciendo hasta el día de hoy. Me gustaría olvidar todo lo que vivimos, me gustaría olvidarte... pero me es imposible, ahora solo le pido a Dios nuestro Señor que te cuide y que ilumine tu camino... Armand, tal vez algún día...

Esas fueron las palabras que Juliet había logrado escribir en su diario, antes de que alguien llamara a su puerta. Después de cerrar ese pequeño cuaderno cubierto de cuero y secarse las lágrimas, corrió a abrir la puerta. Frente a ella estaba un muy preocupado Alexander, quien, al verla con la nariz roja y la mirada apagada, simplemente la abrazó, para hacerle saber que no estaba sola. Ya habían pasado seis años, seis años, desde esa triste separación, y aunque ella intentaba ser serena, no lo lograba completamente, porque aquellas personas que la conocían perfectamente sabían el dolor que intentaba ocultar. Alexander extrañaba a esa joven impertinente y vivaz, ya había intentado dos veces que, entre su hermanita y su mejor amigo, se volvieran a encontrar, pero todo había sido en vano. Ella seguía terca en no buscarlo, algo que, para él, era muy extraño y cuando intentaba indagar más, ella siempre lograba evadir el tema.

—No voy a preguntar la razón de tus lágrimas —dijo en un susurro, acariciándole la espalda.

—Alex, yo...

—Pequeña, recuerda que te conozco muy bien, tan bien que no puedes negarme que no estabas llorando. Jul —interrumpió, separándose un poco de ella y levantándole el mentón, haciendo que sus miradas se encontraran—. No puedes seguir así, no es saludable que te mates trabajando duro, solo para mantener tu mente ocupada. Incluso la abuela, está preocupada, no quiere que te enfermes y los chicos, ellos... no saben qué inventar para hacerte reír como antes, Thom ha sugerido a los demás, que tal vez un crucero te haría bien. Incluso yo lo estoy considerando.

—Alex, estoy bien —dijo tratando de sonar convincente, como lo había hecho muchas veces antes.

—Tu boca puede decir una cosa, pero tu actitud y semblante dicen otra, claman por ayuda.

—No tengo tiempo para tomarme unas vacaciones ahora, no cuando la clínica está en su mejor momento, tenemos tantos pacientes que atender... No puedo hacerle eso al Dr. Alister.

—Soy consciente de que amas tu profesión, porque no por nada, lograste destacarte como la mejor pediatra del país, pero...

—Por favor, Alex —interrumpió la rubia.

—Está bien —dijo, en un tono cansado—. Solo te pido que lo reconsideres, es hora de que pienses en ti misma.

—Lo haré —dijo, sonriendo con esa dulce sonrisa.

—Muy bien, ahora será mejor que te prepares para el almuerzo, sabes que a la abuela no le gusta la impuntualidad.

—Es cierto y no quiero ser reprendida, no ahora que estamos empezando a llevarnos bien.

—Por cierto... olvidé decirte que contaremos con la presencia de Robert.

—¿Ha vuelto de Alemania? —preguntó sorprendida.

—Así es, finalmente logró concretar un muy buen negocio, así que no me sorprendería si en muy poco tiempo la fortuna de los Smith iguala a la nuestra, pero sabes que odio hablar de negocios, ya que no estoy acostumbrado a ser el cabeza de familia. Bueno, pequeña, date prisa, te veré en una hora.

—Como digas, señor —dijo en un tono divertido, antes de cerrar la puerta.

Era cierto que Robert había cambiado mucho, ahora era educado y muy centrado, sin duda haberse alejado de la mala influencia de su hermana le había ayudado mucho, hasta el punto de haberse disculpado sinceramente con Jul por su mal trato y sus malas jugadas, logrando una amistad cordial y sincera entre los dos.

Dejando su dolor atrás por un momento y como casi siempre, se apresuró a seleccionar un vestido adecuado para la ocasión, echó un vistazo rápidamente a su armario, que estaba lleno de delicadas prendas que coincidían con la moda del momento, y la responsable había sido su abuela, quien después de haber convivido más con la joven pudo ver por sí misma, cuán generosa y noble era la rubia, decidiendo así tomarla bajo su protección, y eventualmente convertirla en una perfecta dama de sociedad, aunque con un poco de dificultad, lo estaba logrando.

—He venido a ayudarte, Jul —interrumpió Samantha, entrando en la habitación.

—Sam, sabes que no es necesario.

—Son órdenes de tu abuela —protestó, acercándose a ella—. Será mejor que nos apresuremos, no querrás ser reprendida por ella, ¿verdad?

—Tienes razón —dijo derrotada, entregándole el vestido que había elegido segundos antes.

—Este vestido te quedará genial, además, si logramos domar tus rizos y colocar una fina cinta de seda como diadema. Estoy segura de que te verás perfecta —terminó, empujando a la joven al vestidor, donde la ayudó a ponerse un hermoso vestido rosa pálido con mangas cortas y un escote discreto.

—¿Sabes algo, Sam?

—Dime.

—A veces extraño mi ropa sencilla —confesó la rubia, que estaba siendo peinada por su amiga y doncella.

—Sabes que ya no es prudente.

—Lo sé, y por eso a veces desearía poder retroceder un poco en el tiempo para poder...

—Jul, debemos aprender a dejar ir el pasado, es necesario avanzar —animó la doncella, notando la voz triste y el semblante de su querida amiga—. Sonríe y vive la vida al máximo y si hay algo que realmente anhelas... entonces lucha por ello, es hora de pensar en ti misma por una vez, olvídate de los demás —terminó, justo cuando terminó de colocar la cinta de seda en su cabello—. Te ves hermosa, ahora, no olvides sonreír, sabes que te queda muy bien.

—No sé cómo agradecerte por todo lo que haces por mí, Sam —murmuró, yendo a abrazarla.

—Solo sé feliz y vive. Ahora, no nos pongamos sentimentales, porque no quiero verme obligada a maquillarte.

Ante lo que dijo la doncella, Juliet hizo una cara de horror, porque aún no se acostumbraba a ser maquillada, solo cuando se trataba de acompañar a Alex a eventos públicos o cuando venían personas importantes a la casa para cenar, ya sea por negocios o para intentar cortejarla. Antes de que pudiera decir algo, la voz de Patrick desde el otro lado de la puerta se hizo escuchar.

—Jul, ¿puedo entrar? —preguntó el hombre de cabello castaño claro.

—Entra, Patrick.

—Gracias, la abuela me envió por ti —murmuró sin mirarla aún, hasta que...— ¡Sublime! ¡Maravillosa! Te ves radiante —alabó, acercándose a ella y haciéndola girar.

—Creo que estás exagerando, Patrick.

—Te digo la verdad y estoy seguro de que los demás estarán de acuerdo conmigo. Ahora, déjame acompañarte al comedor, ya que nos están esperando.

—Te lo agradezco —dijo la rubia, aceptando el brazo que él le ofrecía—. ¿Robert, ya ha llegado? —preguntó, mientras ambos salían de la habitación.

—Hace unos cinco minutos. Es irónico cómo es la vida, antes no nos soportábamos y ahora, ahora somos casi como hermanos, aunque aclaro, él sería el adoptado.

—Oh, Patrick, no seas tan grosero —lo regañó la rubia.

—Es inevitable para mí no hacerle una broma. Tenerlo lejos por casi tres años ha sido abrumador para mí, ya que no es lo mismo hacerle bromas a través de cartas o por teléfono.

—Nunca cambiarán, ¿eh?

—Me temo que no, y tienes que entendernos.

—Son tan testarudos —terminó, descendiendo el último escalón y entrando en la gran sala bien iluminada.

—¿A quién llamas testarudo? —gruñó Robert, levantándose de su asiento y caminando hacia ella.

—¡Robert! —exclamó la rubia eufóricamente, abrazándolo con fuerza.

—Yo también te extrañé mucho, Jul... —dijo casi sin aliento, debido a la falta de aire—. ¿Te importaría no intentar matarme?

—Lo siento... yo... —se disculpó casi al instante mientras sus mejillas comenzaban a teñirse de carmesí, provocando que Patrick, Thom, Josephine, Alex y Anne estallaran en carcajadas, tras la desgracia de Robert.

—¡Basta! —los regañó la abuela—. Juliet, debes aprender a modular tus demostraciones de afecto. No es propio de una dama.

—Sí, abuela —murmuró avergonzada.

—Abuela, por favor no seas tan severa con Jul, es natural su reacción, ya que todos extrañamos al bribón de Robert —interrumpió Thom.

—Thom tiene razón, abuela —dijo finalmente Robert, quien intentaba regular su respiración—. Debo confesar, si estuviera en el lugar de Jul, habría hecho lo mismo.

—Qué cosa tan escandalosa decir, Robert —murmuró la anciana, escandalizada.

—Por favor, no empecemos una discusión —intervino Alex—. Todos estamos contentos de que hayas vuelto, Robert. Sé bienvenido.

—Gracias, primo.

—Jul, te ves hermosa, los años te sientan cada vez mejor.

—Vamos, no seas mentiroso. Es obvio que hay mujeres mucho más bellas que yo.

—Pero ninguna que supere tu belleza —alabó el moreno—. Abuela, ¿sería mucho pedir unos minutos para hablar con Jul? Es que quiero darle en privado un pequeño regalo que le traje.

—Adelante, entonces —dijo la anciana.

—Te lo agradezco, vamos Jul —dijo, ofreciéndole el brazo y llevándola a la biblioteca, donde una vez que estuvieron solos, sacó un pequeño saco del bolsillo de su abrigo—. Espero que te guste.

—No debiste hacerlo —murmuró, tomando el saco y quedándose sin palabras al sacar su contenido—. Robert, yo...

—Sabes que mis sentimientos por ti no han cambiado, todavía te amo y por eso...

—Acepto —interrumpió la rubia, dándole una cálida sonrisa.

—Jul, no sabes cuán feliz me haces —respondió, colocando el anillo en su dedo anular y luego depositando un tímido beso en sus labios—. Te juro que no te arrepentirás.

—Estoy segura de ello —respondió, sintiendo un nudo en el estómago.

—Ahora, volvamos al comedor y contemos a los demás la buena noticia.

Últimos capítulos

Te podría gustar 😍

De mejor amigo a prometido

De mejor amigo a prometido

1.4m Vistas · En curso · Page Hunter
Savannah Hart pensó que había superado a Dean Archer —hasta que su hermana, Chloe, anunció que se casaba con él. El mismo hombre que Savannah nunca dejó de amar. El hombre que la dejó con el corazón roto… y que ahora pertenece a su hermana.

Una semana de boda en New Hope. Una mansión llena de invitados. Y una dama de honor muy resentida.

Para sobrevivir, Savannah lleva una cita —su encantador y pulcro mejor amigo, Roman Blackwood. El único hombre que siempre la ha apoyado. Le debe un favor, y fingir ser su prometido? Fácil.

Hasta que los besos falsos empiezan a sentirse reales.

Ahora Savannah está dividida entre mantener la farsa… o arriesgarlo todo por el único hombre del que nunca debió enamorarse.
Invisible para su Matón

Invisible para su Matón

1.2m Vistas · En curso · sunsationaldee
A diferencia de su hermano gemelo, Jackson, Jessa luchaba con su peso y tenía muy pocos amigos. Jackson era un atleta y el epítome de la popularidad, mientras que Jessa se sentía invisible. Noah era el chico más popular de la escuela—carismático, bien querido y, sin duda, guapo. Para empeorar las cosas, él era el mejor amigo de Jackson y el mayor acosador de Jessa. Durante su último año, Jessa decide que es hora de ganar confianza en sí misma, encontrar su verdadera belleza y dejar de ser la gemela invisible. A medida que Jessa se transformaba, comienza a llamar la atención de todos a su alrededor, especialmente de Noah. Noah, inicialmente cegado por su percepción de Jessa como simplemente la hermana de Jackson, empezó a verla bajo una nueva luz. ¿Cómo se convirtió en la mujer cautivadora que invadía sus pensamientos? ¿Cuándo se convirtió en el objeto de sus fantasías? Acompaña a Jessa en su viaje de ser la broma de la clase a una joven segura y deseable, sorprendiendo incluso a Noah al revelar la increíble persona que siempre ha sido por dentro.
Le Di una Bofetada a Mi Prometido—Luego Me Casé con su Némesis Multimillonario

Le Di una Bofetada a Mi Prometido—Luego Me Casé con su Némesis Multimillonario

674.8k Vistas · En curso · Jessica C. Dolan
Ser el segundo mejor está prácticamente en mi ADN. Mi hermana recibió el amor, la atención, el protagonismo. Y ahora, incluso su maldito prometido.

Técnicamente, Rhys Granger era mi prometido ahora—millonario, increíblemente atractivo y un sueño húmedo de Wall Street. Mis padres me empujaron hacia el compromiso después de que Catherine desapareciera, y honestamente? No me importó. Había estado enamorada de Rhys durante años. Esta era mi oportunidad, ¿verdad? ¿Mi turno de ser la elegida?

Error.

Una noche, me abofeteó. Por una taza. Una estúpida, rota y fea taza que mi hermana le dio hace años. Fue entonces cuando me di cuenta—él no me amaba. Ni siquiera me veía. Solo era un reemplazo cálido para la mujer que realmente quería. Y aparentemente, ni siquiera valía tanto como una taza de café glorificada.

Así que lo abofeteé de vuelta, lo dejé y me preparé para el desastre—mis padres perdiendo la cabeza, Rhys teniendo una rabieta de millonario, su aterradora familia planeando mi prematura desaparición.

Obviamente, necesitaba alcohol. Mucho alcohol.

Entra él.

Alto, peligroso, injustamente atractivo. El tipo de hombre que te hace querer pecar solo por existir. Lo había conocido solo una vez antes, y esa noche, él simplemente estaba en el mismo bar que mi yo borracha y compadeciéndose de sí misma. Así que hice lo único lógico: lo arrastré a una habitación de hotel y le arranqué la ropa.

Fue imprudente. Fue estúpido. Fue completamente desaconsejado.

Pero también fue: El. Mejor. Sexo. De. Mi. Vida.

Y, como resultó, la mejor decisión que había tomado.

Porque mi aventura de una noche no es solo un tipo cualquiera. Es más rico que Rhys, más poderoso que toda mi familia, y definitivamente más peligroso de lo que debería estar jugando.

Y ahora, él no me va a dejar ir.
El regreso de la princesa de la mafia

El regreso de la princesa de la mafia

1m Vistas · Completado · Tonje Unosen
Talia había estado viviendo con su madre, hermanastra y padrastro durante años. Un día finalmente se aleja de ellos. De repente, descubre que tiene más familia allá afuera y que hay muchas personas que realmente la aman, ¡algo que nunca había sentido antes! Al menos no como ella puede recordar. Tiene que aprender a confiar en los demás, lograr que sus nuevos hermanos la acepten tal como es.
Papis Alfa y su Criada Innocente (18+)

Papis Alfa y su Criada Innocente (18+)

457k Vistas · En curso · Nyssa Kim
Advertencia de contenido: Escenas explícitas.

—¿De quién fue la polla que te hizo llorar más fuerte esta noche?— La voz de Lucien era un gruñido bajo mientras me sujetaba la mandíbula, obligándome a abrir la boca.

—La tuya— jadeé, mi voz destrozada de tanto gritar. —Alpha, por favor—

Los dedos de Silas se clavaron en mis caderas mientras se hundía de nuevo en mí, rudo e implacable. —Mentirosa— gruñó contra mi espalda. —Ella sollozó en la mía.

—¿Deberíamos hacer que lo demuestre?— dijo Claude, sus colmillos rozando mi garganta. —Átenla de nuevo. Que suplique con esa boquita bonita hasta que decidamos que ha ganado nuestros nudos.

Estaba temblando, empapada, usada— y todo lo que pude hacer fue gemir, —Sí, por favor. Úsenme de nuevo.

Y lo hicieron. Como siempre lo hacen. Como si no pudieran evitarlo. Como si les perteneciera a los tres.


Lilith solía creer en la lealtad. En el amor. En su manada.

Pero todo fue arrancado.

Su padre—el difunto Beta de Fangspire— murió. Su madre, con el corazón roto, bebió acónito y nunca despertó.

¿Y su novio? Encontró a su pareja y dejó a Lilith atrás sin una segunda mirada.

Sin lobo y sola, con una deuda hospitalaria creciendo, Lilith entra en el Rito—un ritual donde las mujeres ofrecen sus cuerpos a los Alphas malditos a cambio de oro.

Lucien. Silas. Claude.

Tres Alphas despiadados, malditos por la Diosa Luna. Si no marcan a su pareja antes de los veintiséis, sus lobos los destruirán.

Lilith se suponía que era un medio para un fin.

Pero algo cambió en el momento en que la tocaron.

Ahora la quieren—marcada, arruinada, adorada.
Y cuanto más la toman, más la desean.

Tres Alphas.

Una chica sin lobo.

Sin destino. Solo obsesión.

Y cuanto más la prueban,

Más difícil es dejarla ir.
Después de Una Noche con el Alfa

Después de Una Noche con el Alfa

449.9k Vistas · Completado · Sansa
Una Noche. Un Error. Una Vida de Consecuencias.

Pensé que estaba esperando el amor. En cambio, fui tomada por una bestia.

Mi mundo debía florecer en el Festival de Luna Llena de Moonshade Bay—champán burbujeando en mis venas, una habitación de hotel reservada para Jason y para mí, finalmente cruzar esa línea después de dos años. Me había puesto lencería de encaje, dejé la puerta abierta y me acosté en la cama, con el corazón latiendo de emoción nerviosa.

Pero el hombre que se subió a mi cama no era Jason.

En la habitación completamente oscura, ahogada en un aroma embriagador y especiado que me mareaba, sentí manos—urgentes, ardientes—quemando mi piel. Su grueso y palpitante miembro presionó contra mi húmeda entrepierna, y antes de que pudiera jadear, él empujó fuerte, desgarrando mi inocencia con fuerza despiadada. El dolor ardía, mis paredes se contraían mientras arañaba sus hombros de hierro, ahogando sollozos. Sonidos húmedos y resbaladizos resonaban con cada golpe brutal, su cuerpo implacable hasta que tembló, derramándose caliente y profundo dentro de mí.

—Eso fue increíble, Jason—logré decir.

—¿Quién diablos es Jason?

Mi sangre se volvió hielo. La luz iluminó su rostro—Brad Rayne, Alfa del Clan Moonshade, un hombre lobo, no mi novio. El horror me ahogó al darme cuenta de lo que había hecho.

¡Corrí por mi vida!

Pero semanas después, me desperté embarazada de su heredero.

Dicen que mis ojos heterocromáticos me marcan como una verdadera pareja rara. Pero no soy lobo. Soy solo Elle, una nadie del distrito humano, ahora atrapada en el mundo de Brad.

La mirada fría de Brad me clava: —Llevas mi sangre. Eres mía.

No hay otra opción para mí que elegir esta jaula. Mi cuerpo también me traiciona, deseando a la bestia que me arruinó.

ADVERTENCIA: Solo para lectores maduros
Fuera de Límites, Mejor Amigo del Hermano

Fuera de Límites, Mejor Amigo del Hermano

2.5m Vistas · En curso · Oguike Queeneth
—Estás tan mojada. —Me mordió la piel y me levantó para hundirme en su longitud.

—Vas a tomar cada pulgada de mí. —Susurró mientras empujaba hacia arriba.

—Joder, te sientes tan jodidamente bien. ¿Es esto lo que querías, mi polla dentro de ti? —Preguntó, sabiendo que lo había estado tentando desde el principio.

—S..sí —jadeé.


Brianna Fletcher había estado huyendo de hombres peligrosos toda su vida, pero cuando tuvo la oportunidad de quedarse con su hermano mayor después de graduarse, allí conoció al más peligroso de todos. El mejor amigo de su hermano, un Don de la mafia. Él irradiaba peligro, pero ella no podía mantenerse alejada.

Él sabe que la hermanita de su mejor amigo está fuera de límites y, sin embargo, no podía dejar de pensar en ella.

¿Podrán romper todas las reglas y encontrar consuelo en los brazos del otro?
El Alfa Motociclista que se Convirtió en Mi Segunda Oportunidad de Pareja

El Alfa Motociclista que se Convirtió en Mi Segunda Oportunidad de Pareja

471k Vistas · Completado · Ray Nhedicta
No puedo respirar. Cada caricia, cada beso de Tristan incendiaba mi cuerpo, ahogándome en una sensación que no debería haber deseado—especialmente esa noche.

—Eres como una hermana para mí.

Esas fueron las palabras que colmaron el vaso.

No después de lo que acababa de pasar. No después de la noche ardiente, sin aliento, que sacudió nuestras almas mientras nos enredábamos en los brazos del otro.

Sabía desde el principio que Tristan Hayes era una línea que no debía cruzar.

No era cualquier persona, era el mejor amigo de mi hermano. El hombre que pasé años deseando en secreto.

Pero esa noche... estábamos rotos. Acabábamos de enterrar a nuestros padres. Y el dolor era demasiado pesado, demasiado real... así que le rogué que me tocara.

Que me hiciera olvidar. Que llenara el silencio que la muerte dejó atrás.

Y lo hizo. Me sostuvo como si fuera algo frágil.

Me besó como si fuera lo único que necesitaba para respirar.

Luego me dejó sangrando con seis palabras que ardieron más profundo que cualquier rechazo.

Así que, huí. Lejos de todo lo que me causaba dolor.

Ahora, cinco años después, estoy de vuelta.

Recién rechacé al compañero que me abusó. Todavía llevando las cicatrices de un cachorro que nunca pude sostener.

Y el hombre que me espera en el aeropuerto no es mi hermano.

Es Tristan.

Y no es el chico que dejé atrás.

Es un motociclista.

Un Alfa.

Y cuando me miró, supe que no había ningún otro lugar al que pudiera huir.
La Pequeña Pareja de Alfa Nicholas

La Pequeña Pareja de Alfa Nicholas

499.3k Vistas · En curso · Becky j
—¡El compañero está aquí!
¿Qué? No—espera… oh Diosa Luna, no.
Por favor, dime que estás bromeando, Lex.
Pero no lo está. Puedo sentir su emoción burbujeando bajo mi piel, mientras que todo lo que siento es pavor.
Doblamos la esquina y el aroma me golpea como un puñetazo en el pecho—canela y algo increíblemente cálido. Mis ojos recorren la habitación hasta que se posan en él. Alto. Imponente. Hermoso.
Y luego, tan rápido como… me ve.
Su expresión se tuerce.
—Joder, no.
Se da vuelta—y corre.
Mi compañero me ve y corre.

Bonnie ha pasado toda su vida siendo destruida y abusada por las personas más cercanas a ella, incluida su propia hermana gemela. Junto a su mejor amiga Lilly, que también vive una vida de infierno, planean escapar mientras asisten al baile más grande del año que está siendo organizado por otra manada, solo que las cosas no salen como planeaban, dejando a ambas chicas sintiéndose perdidas e inseguras sobre su futuro.

El Alfa Nicholas tiene 28 años, sin compañera, y no tiene planes de cambiar eso. Este año le toca organizar el Baile Anual de la Luna Azul y lo último que espera es encontrar a su compañera. Lo que espera aún menos es que su compañera sea 10 años menor que él y cómo su cuerpo reacciona ante ella. Mientras intenta negarse a reconocer que ha encontrado a su compañera, su mundo se pone patas arriba después de que los guardias atrapan a dos lobas corriendo por sus tierras.

Una vez que las traen ante él, se encuentra nuevamente frente a su compañera y descubre que ella esconde secretos que lo harán querer matar a más de una persona.
¿Podrá superar sus sentimientos hacia tener una compañera y una que es tan joven? ¿Su compañera lo querrá después de sentir el dolor de su rechazo no oficial? ¿Podrán ambos trabajar en dejar atrás el pasado y avanzar juntos o tendrá el destino otros planes y los mantendrá separados?
Mi profesor vampiro

Mi profesor vampiro

422.5k Vistas · Completado · Eve Above Story
Después de encontrar a mi novio besando a su «amigo de la infancia», me emborraché en un bar y mi mejor amigo me pidió un hábil call boy.
De hecho, era hábil y muy sexy. Dejé efectivo y me escapé a la mañana siguiente.
Más tarde, me topé con el «chico de compañía» en mi clase y descubrí que, de hecho, era mi nuevo profesor. Poco a poco, me di cuenta de que había algo diferente en él...

«Olvidaste algo».
Me regaló una bolsa de la compra delante de todos los que tenían cara de póker.
«Qué...»
Empecé a preguntar, pero ya se estaba alejando.
Los demás estudiantes de la sala me miraban fijamente, preguntándose qué me acababa de entregar.
Eché un vistazo al interior de la bolsa y la cerré al instante, sintiendo que la sangre salía de mi cuerpo.
Era el sujetador y el dinero que había dejado en su casa.
De Substituta a Reina

De Substituta a Reina

1.4m Vistas · Completado · Hannah Moore
Durante tres años, Sable amó al Alfa Darrell con todo lo que tenía, gastando su salario para mantener su hogar mientras la llamaban huérfana y cazafortunas. Pero justo cuando Darrell estaba a punto de marcarla como su Luna, su exnovia regresó, enviándole un mensaje: "No llevo ropa interior. Mi avión aterriza pronto—ven a recogerme y fóllame de inmediato."

Con el corazón roto, Sable descubrió a Darrell teniendo sexo con su ex en su cama, mientras transfería en secreto cientos de miles para mantener a esa mujer.

Lo peor fue escuchar a Darrell reírse con sus amigos: —Es útil—obediente, no causa problemas, se encarga de las tareas del hogar, y puedo follarla cuando necesito alivio. Básicamente es una sirvienta con beneficios. Hizo gestos groseros de empuje, provocando las carcajadas de sus amigos.

Desesperada, Sable se fue, reclamó su verdadera identidad y se casó con su vecino de la infancia—el Rey Lycan Caelan, nueve años mayor que ella y su compañero predestinado. Ahora Darrell intenta desesperadamente recuperarla. ¿Cómo se desarrollará su venganza?

De sustituta a reina—¡su venganza acaba de comenzar!
En la Cama con su Jefe Idiota

En la Cama con su Jefe Idiota

318.5k Vistas · Completado · Ellie Wynters
Volver a casa y encontrar a su prometido en la cama con su prima debería haberla destrozado, pero Blair se niega a desmoronarse. Es fuerte, capaz y está decidida a seguir adelante. Lo que no planea es ahogar sus penas con demasiado whisky de su jefe... o terminar en la cama con su jefe implacable y peligrosamente encantador, Roman.
Una noche. Eso es todo lo que se suponía que iba a ser.
Pero a la fría luz del día, alejarse no es tan fácil. Roman no es un hombre que suelta—especialmente no cuando ha decidido que quiere más. No solo quiere a Blair por una noche. La quiere a ella, punto.
Y no tiene intención de dejarla ir.