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—Aprecio que no me hayas abofeteado, Jul—bromeó el castaño, para salir de ese momento acalorado.

—Eres un majadero, Armand—lo reprendió ella, golpeándolo en el brazo—. Iba a hacerlo, simplemente no me diste tiempo—se defendió la rubia.

—¡Auch!—se quejó el castaño, sobándose el brazo golpeado—. Sig...

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