Capítulo 111 El hilo de la sangre

Gertrude McCallister

El abrazo de despedida en la habitación de Seúl no tuvo la pompa ni la frialdad con la que solíamos cubrir las heridas en esta familia. Rodeé los hombros de Arthur con una fuerza quebradiza, sintiendo el mapa de su fragilidad bajo el paño de la chaqueta, y me enterré en su cuell...

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