
Todo lo que quiero en noventa días
Pamela Hormazabal · En curso · 141.9k Palabras
Introducción
Tras años de miradas robadas, tensiones en el ascensor y un enamoramiento secreto que ambos ocultan bajo el pretexto del profesionalismo, Arthur finalmente reúne el valor para dar el siguiente paso. Tiene el plan perfecto, el regalo ideal y el discurso ensayado para confesarle su amor. Pero el destino, que tiene un retorcido sentido del humor, decide cambiarle los planes.
Con la perspectiva de una fecha de caducidad inminente, el frío CEO sufre un cortocircuito. Decidido a no desperdiciar ni un segundo y a cumplir su lista de sueños frustrados antes de que caiga el telón, Arthur toma una decisión radical: renuncia a la rigidez corporativa y arrastra a Alma con él en una alocada carrera contra el tiempo. Desde comer pizza barata en las calles de Nueva York hasta cantar en un karaoke de mala muerte en Seúl o adoptar tres perros a la vez, Arthur empieza a vivir de verdad.
Lo que Alma no entiende es por qué su jefe, antes adicto al trabajo, ahora insiste en que su principal tarea sea acompañarlo a lanzarse en paracaídas. Mientras los malentendidos de oficina se transforman en citas improvisadas y la química entre ambos se vuelve insostenible, el plan de Arthur encuentra su mayor obstáculo: ¿Cómo puedes confesarle al amor de tu vida que la amas, cuando sabes que la vas a dejar en noventa días?
Capítulo 1
Arthur McCallister no creía en el caos. Para el CEO de MC & Sons, el universo era un mecanismo de relojería suizo de alta precisión, y él era el maestro relojero. Si planificabas con suficiente antelación, si calculabas las variables y reducías los márgenes de error, la vida simplemente no tenía espacio para las sorpresas.
O al menos eso pensaba hasta las cuatro de la tarde de ese bendito martes.
En el piso cuarenta de la torre McCallister, el ambiente olía a madera, café espresso de grano seleccionado y al sutil, pero embriagador, perfume de vainilla y cítricos que pertenecía exclusivamente a Alma Thompson.
Arthur ajustó el nudo de su corbata de seda gris frente al ventanal que dominaba la ciudad. En el bolsillo interior de su saco descansaba una pequeña caja de terciopelo azul marino. No era un anillo de compromiso —Arthur no era un suicida impulsivo—, sino unos delicados aretes de zafiro que combinaban perfectamente con los ojos de Alma, acompañados por una reservación en el restaurante más exclusivo de la ciudad. Llevaba tres años, cuatro meses y doce días enamorado en secreto de su secretaria. Todo ese tiempo conteniendo el impulso de besarla cada vez que ella le sonreía al entregarle un balance financiero o cuando se le arrugaba la nariz al pelear con la maldita fotocopiadora del pasillo.
Hoy era el día. Había delegado la junta de producción, vaciado su agenda de la tarde y ensayado un discurso de exactamente dos minutos y cuarenta segundos donde le explicaría, con la lógica impecable de un hombre de negocios, por qué trabajar juntos ya no era una opción viable si querían pasar el resto de sus vidas cenando juntos.
La puerta se abrió con suavidad. Alma entró cargando una tableta electrónica y una carpeta de cuero. Llevaba el cabello recogido en un moño un tanto desordenado del que se escapaban algunos mechones rebeldes, y su traje, aunque impecable, tenía esa ligera imperfección que a Arthur le parecía la octava maravilla del mundo.
—Señor McCallister —dijo ella, con esa voz vibrante que siempre le reiniciaba el cerebro—. El reporte de logística de la división de tecnología ya está listo. Y… sigo sin entender por qué canceló la reunión con los inversionistas alemanes. ¿Se siente bien?
Arthur se dio la vuelta despacio, metiendo las manos en los bolsillos para ocultar el ligero temblor de sus dedos.
—Me siento perfectamente, Alma. De hecho, mejor que nunca —mintió piadosamente, sintiendo que el corazón le golpeaba las costillas—. Deje las cosas en el escritorio, por favor. Hay algo… de lo que necesito hablar con usted. Algo importante. Que no tiene nada que ver con MC & Sons.
Alma parpadeó, sorprendida. El tono formal de Arthur siempre era predecible, pero había una nota de vulnerabilidad en su voz que la hizo detenerse a mitad del despacho. Hizo lo que le pidió y lo miró fijamente. Arthur notó cómo las mejillas de ella se teñían de un leve color rosa. ¿Acaso ella también lo sentía? ¿Esa electricidad que siempre parecía flotar entre los dos cuando la distancia se reducía?
—¿Pasó algo malo, Arthur? —preguntó ella, dejando caer el “señor” por primera vez en meses. El sonido de su nombre en los labios de Alma casi hace que Arthur se rinda ahí mismo y la tome por la cintura.
—No, nada malo. Al contrario —Arthur dio dos pasos hacia ella, rompiendo la invisible barrera profesional que los distanciaba—. Llevo mucho tiempo queriendo decirte esto, Alma. Desde el primer día en que entraste por esa puerta…
Ella contuvo el aliento. Sus ojos se abrieron de par en par, fijos en los de él. El silencio en la enorme oficina se volvió tan denso que se podía cortar con un cuchillo. Arthur llevó la mano a su bolsillo interior, rozando el terciopelo de la caja. Estaba a una frase, a un segundo, de cambiar sus vidas para siempre.
Y entonces, el teléfono personal de Arthur, el que solo tenían tres personas en el mundo, vibró sobre el escritorio de cristal con un zumbido ensordecedor.
Bzzz. Bzzz.
Arthur frunció el ceño, ignorándolo.
—Como te decía, Alma…
Bzzz. Bzzz. Bzzz.
El identificador de llamadas parpadeó. Dr. Isaacs – Urgente.
Alma miró el teléfono y luego a Arthur, con una mezcla de expectación y timidez.
—Debería contestar, puede ser algo de su familia.
Arthur tragó saliva, maldiciendo internamente al doctor, a la tecnología y a su propia suerte.
—Dame un segundo. No te vayas, por favor. Esto no va a tomar nada de tiempo.
Caminó hacia el escritorio y deslizó la pantalla para aceptar la llamada.
—Isaacs, te dije que no me llamaras a menos que fuera una emergencia de vida o m…
—Arthur, muévete a un lugar privado y siéntate —la voz de su mejor amigo y doctor, habitualmente calmada y jovial, sonaba extrañamente gris, desprovista de cualquier calidez médica—. Llegaron los resultados de la biopsia y los contrastes de la resonancia que te hicimos la semana pasada.
Arthur miró de reojo a Alma, que se había acercado al ventanal, fingiendo mirar el tráfico para darle privacidad, aunque jugaba nerviosamente con el borde de su tableta.
—Estoy en mi oficina, Isaacs. Habla rápido, estoy en medio de algo crucial —pidió Arthur en un susurro tenso.
—Arthur… lo lamento mucho. El astrocitoma está avanzado. Es un tipo muy agresivo y atípico. No es operable, y la quimioterapia a estas alturas solo destruiría tu calidad de vida sin garantizar nada.
El mundo pareció detenerse. El zumbido del aire acondicionado de la torre se transformó en un pitido agudo en los oídos de Arthur. La mano con la que sostenía el teléfono se enfrió instantáneamente.
—¿De qué estás hablando? —logró articular Arthur, su voz apenas un hilo robótico—. Dame un porcentaje. Dame un tiempo estimado. Sabes que no me gustan las ambigüedades.
Al otro lado de la línea, se escuchó un pesado suspiro.
—Noventa días, Arthur. Con suerte, si el dolor no se intensifica antes, tres meses. Te sugiero que empieces a arreglar tus asuntos legales y… lo siento tanto, amigo.
La llamada quedó en un silencio sepulcral, pero Arthur ya no escuchaba. Miró su mano libre. La soltó del bolsillo. La cajita de terciopelo azul de repente pesaba una tonelada. Tres meses. Noventa días. Dos mil ciento sesenta horas.
Toda su vida planificada al milímetro, todas sus metas financieras, el maldito plan de expansión en Europa… y los zafiros que nunca llegarían a las orejas de la mujer que amaba. Todo se reducía a un suspiro en el viento.
—¿Arthur? —la voz de Alma lo trajo de vuelta a la dolorosa realidad. Ella se había girado y lo miraba con genuina preocupación. Al ver la palidez cadavérica de su jefe, dio unos pasos rápidos hacia él—. Dios mío, Arthur, estás blanco. ¿Qué pasó? ¿Quién era?
Arthur la miró. Realmente la miró. Vio los pequeños destellos dorados en sus ojos cafés, la curva de su boca, la preocupación genuina que emanaba de ella. Si se lo decía, la condenaría a tres meses de lástima, de llantos en los pasillos de un hospital, de un romance con fecha de caducidad. Ella sufriría por un hombre que estaba a punto de convertirse en un fantasma.
Últimos capítulos
#134 Capítulo 134 El despertar
Última actualización: 10/27/2026#133 Capítulo 133 El proceso del milagro
Última actualización: 10/27/2026#132 Capítulo 132 Las horas del compás de espera
Última actualización: 10/26/2026#131 Capítulo 131 El amanecer del lunes
Última actualización: 10/25/2026#130 Capítulo 130 El ingreso a un sueño
Última actualización: 10/25/2026#129 Capítulo 129 La marcha hacia el frente
Última actualización: 10/24/2026#128 Capítulo 128 La primera noche como esposos
Última actualización: 10/24/2026#127 Capítulo 127 Una celebración íntima bajo la luz de los Alpes
Última actualización: 10/23/2026#126 Capítulo 126 El “Sí, acepto” sobre un manto de nieve
Última actualización: 10/23/2026#125 Capítulo 125 Médicos, leyes y un incordio sumamente atractivo
Última actualización: 10/22/2026
Te podría gustar 😍
Poseída por el Despiadado Alfa
Ella nunca debió sobrevivir.
Ivy Mooncrest es la vergüenza de su manada: una Gamma solo de nombre, condenada por pecados que nunca cometió. Cuando el Alpha Brian la envía al dominio de los depredadores más peligrosos que existen, no le da una misión.
Le da una sentencia de muerte.
Los Hermanos Thorn. En The Obsidian, su club exclusivo donde las sombras bailan con el deseo y el poder, tres lobos gobiernan con autoridad absoluta:
Jaxson: frío, calculador, intocable.
Malric: astuto, peligroso, siempre tres pasos por delante.
Kael: el ejecutor implacable cuya mirada penetrante arranca cada mentira, cada máscara, cada defensa.
Un solo error, y ella es borrada. Un solo desliz, y es devorada. Pero Ivy no es la pieza frágil que ellos esperan.
A medida que Ivy se ve arrastrada más y más dentro de su oscuro imperio, las líneas se desdibujan entre misión y deseo, entre cautiva y participante dispuesta. Los hermanos no solo quieren su obediencia. Quieren que se rinda. Sus secretos. Su cuerpo. Su alma.
Y en un mundo donde el poder lo es todo y confiar resulta fatal, Ivy se enfrenta a una elección imposible:
Arder en su fuego… o dejar que la forjen en algo irrompible.
ADVERTENCIA: Esta es una novela romántica paranormal oscura con contenido explícito, dinámicas de poder y elementos de BDSM. Presenta una manada moralmente gris, alphas posesivos y una protagonista que juega con fuego.
El juego de Chase
Arrasado por la vida, Adrian T. Larsen, el poderoso imán empresarial, se ha convertido en un hombre con el que nadie quería cruzarse. Su corazón muerto solo está lleno de oscuridad, por lo que no sabe lo que es la bondad y siente un intenso odio por la palabra: amor.
Y luego viene el juego.
Un juego de ignorar al despiadado playboy que Sofía juega con sus amigos en un club los sábados por la noche. Las reglas eran simples: ignora al multimillonario, hiere su ego y sal. Pero no sabía que salir de las garras de un tigre herido no era algo fácil de hacer. Especialmente cuando el infame hombre de negocios Adrian Larsen estaba en juego aquí.
El destino los une cuando sus caminos chocan entre sí más de lo que Sofia esperaba, cuando el poderoso multimillonario irrumpe en su vida, las chispas y el deseo comienzan a poner a prueba su resistencia. Pero tiene que alejarlo y mantener su corazón cerrado para mantener a ambos a salvo de las peligrosas sombras de su pasado. El oscuro pasado que siempre estuvo al acecho.
¿Pero puede hacerlo cuando el diablo ya ha puesto sus ojos en ella? Ha jugado un juego y ahora tiene que enfrentarse a las consecuencias.
Porque cuando se burlan de un depredador, se supone que lo persigue...
Mi jefe dominante
El Sr. Sutton y yo no hemos tenido más que una relación de trabajo. El me da órdenes y le escucho. Pero todo eso está a punto de cambiar. Necesita una fecha para una boda familiar y me ha elegido como su objetivo. Podría y debería haber dicho que no, pero ¿qué más puedo hacer cuando amenaza mi trabajo?
Es aceptar ese favor que cambió mi vida entera. Pasamos más tiempo juntos fuera del trabajo, lo que cambió nuestra relación. Lo veo bajo una luz diferente, y él me ve bajo una luz diferente.
Sé que está mal involucrarse con mi jefe. Intento luchar pero no lo consigo. Es solo sexo. ¿Qué daño podría causar? No podría estar más equivocada porque lo que empieza siendo solo sexo cambia de dirección de una manera que nunca podría imaginar.
Mi jefe no solo es dominante en el trabajo sino en todos los aspectos de su vida. He oído hablar de la relación DOM/Subs, pero no es algo en lo que haya pensado mucho. A medida que las cosas se intensifican entre el Sr. Sutton y yo, me piden que me convierta en su sumisa. ¿Cómo puede uno convertirse en algo así sin experiencia ni deseo de serlo? Será un desafío para él y para mí, porque no me gusta que me digan qué hacer fuera del trabajo.
Nunca esperé que lo único de lo que no sabía nada fuera lo mismo que me abriera un mundo increíble y completamente nuevo.
Después de la aventura: En brazos de un multimillonario
En mi cumpleaños, la llevó de vacaciones. En nuestro aniversario, la trajo a nuestra casa e hizo el amor con ella en nuestra cama...
Descorazonada, lo engañé para que firmara los papeles de divorcio.
George permaneció indiferente, convencido de que nunca lo dejaría.
Sus engaños continuaron hasta el día en que se finalizó el divorcio. Le lancé los papeles en la cara: —¡George Capulet, a partir de este momento, sal de mi vida!
Solo entonces el pánico inundó sus ojos mientras me suplicaba que me quedara.
Cuando sus llamadas bombardearon mi teléfono más tarde esa noche, no fui yo quien respondió, sino mi nuevo novio Julian.
—¿No sabes —rió Julian en el receptor— que un exnovio decente debería estar tan callado como los muertos?
George rechinó los dientes: —¡Ponla al teléfono!
—Me temo que eso es imposible.
Julian dejó un suave beso en mi forma dormida, acurrucada contra él. —Está agotada. Acaba de quedarse dormida.
Santos del Diablo - Darkness
Después de regresar a casa tras su tiempo en la Marina, llega al club de los Cajuns y encuentra a su Luz en el sofá. Justo cuando la encuentra, se entera de que ella está fuera de su alcance. Es la hija del presidente de un club de motociclistas hermano. Ella está prohibida.
Camille ha pasado la mayor parte de su vida sin encajar. Tiene un grupo de amigos muy unido, pero no mucho más. Ha pasado la mayor parte de sus años de secundaria viviendo en el Shack, el más grande de los clubes de los Santos del Diablo. Una noche en la que no podía dormir, conoció a un hombre que no vio a una rara, sino a una mujer hermosa.
Al mudarse a Luisiana, descubre que él es mayor de lo que pensaba. Tiene que mantenerse alejada del único hombre que desea. ¿Qué pasa cuando no pueden mantenerse alejados? ¿Cuando ambos quieren lo que está prohibido?
Darkness se sentó en el sofá junto a ella.
—Nunca supe tu nombre.
—Camille. —Sonrió y cerró el libro en el marcador—. Y tú eres Darkness.
—Lo soy. —Incapaz de contenerse, extendió la mano y tocó suavemente su mejilla—. Eres tan bonita como recuerdo.
Ella se sonrojó bajo su mirada, pero nunca apartó la vista. Darkness se inclinó y presionó sus labios contra los de ella. Mantuvo el beso ligero, temiendo que si no lo hacía, iría demasiado lejos.
La máscara del multimillonario (Un romance oscuro y ardiente)
Nirvana: De las Cenizas a la Gloria
¿Había olvidado él cómo la estranguló, la obligó a firmar los papeles del divorcio y la convirtió en el hazmerreír de la ciudad? Ahora, él buscaba la reconciliación, pero solo ella decidiría si él era digno...
Sin Segunda Oportunidad, Despreocupada y Próspera
Mi prometido estaba allí con su amante embarazada envuelta en sus brazos, burlándose de mí. —Sin mí, no eres nada.
Me di la vuelta y llamé a la puerta del hombre más rico de la ciudad. —Sr. Locke, ¿interesado en una alianza matrimonial? Estoy ofreciendo una participación de cien mil millones de dólares—más un futuro imperio empresarial, sin costo alguno.
El CEO Sobre Mi Escritorio
—Sé que sí.
—¿Y si no quiere este tipo de protección?
—La querrá —digo, bajando un poco la voz—. Porque necesita a un hombre que pueda darle el mundo.
—¿Y si el mundo arde?
Mi mano se tensa sutilmente en la cintura de Violet.
—Entonces le construiré uno nuevo —respondo—. Aunque tenga que quemar el viejo yo mismo.
No trabajo para Rowan Ashcroft.
Trabajo bajo él.
Desde mi escritorio, decido quién obtiene acceso al CEO más implacable de la ciudad y quién no pasa del lobby. Gestiono su tiempo, su silencio, sus enemigos. Mantengo su mundo en marcha mientras el mío se derrumba en silencio bajo facturas impagas, una madre internada en rehabilitación y un hermano que desapareció sin despedirse.
Rowan Ashcroft es poder envuelto en un traje a medida.
Frío. Intocable. Implacable.
No coquetea. No sonríe. No ve a las personas, solo su utilidad.
Y durante mucho tiempo, yo solo fui útil.
Hasta que empezó a observarme.
Al principio, el cambio en su atención es sutil. Una pausa demasiado larga. Una mirada que se queda. Órdenes que me acercan en vez de alejarme. El hombre que está de pie frente a mi escritorio empieza a controlar más que mi agenda, y me doy cuenta demasiado tarde de que llamar la atención de Rowan Ashcroft es mucho más peligroso que ser ignorada.
Porque los hombres como él no ansían afecto.
Ansían posesión.
Esto se suponía que era un trabajo.
No una prueba de mis límites.
No una lenta y deliberada caída en su autoridad.
Pero si Rowan Ashcroft decide que pertenezco bajo su escritorio, que así sea.
Sobrevivir tiene un precio, y las facturas no se preocupan por cómo las pago.
Guerreros de la luna azul
Mírame
Antonella, por su parte, es maestra de escuela primaria. Lleva seis años casada con Bruno, un hombre violento y humillante que la somete física y psicológicamente. No la ama; para él, Antonella es poco más que una empleada. Aunque ella no está enamorada, soporta el matrimonio por miedo y por el deseo de que las cosas mejoren algún día.
El destino los cruza en un bar karaoke. Diego llega allí empujado por su mejor amigo, buscando un respiro a su rutina. Antonella asiste gracias a su mejor amiga, directora del colegio, aprovechando la ausencia temporal de su esposo. Comparten mesa sin conocerse, hasta que una emergencia obliga a sus amigos a marcharse juntos, dejándolos solos. Entre canciones, copas y una conexión inesperada, se besan y terminan pasando la noche en un motel. Ninguno revela estar casado; ambos creen que ha sido un encuentro fugaz.
El reencuentro llega durante una reunión de padres, cuando descubren que Diego es el padre de uno de los alumnos de Antonella. Deciden mantener una relación estrictamente profesional, pero el deseo y los sentimientos los superan, arrastrándolos a una relación clandestina que desafía sus vidas y sus límites.
Prohibido enamorarse
Los Reyes Licántropos y Su Pareja Híbrida
Libro dos de Los Reyes Licántropos y la Loba Blanca. También puede leerse como una historia independiente.
Han pasado diecisiete años desde el surgimiento de la Loba Blanca, y el reinado de los Reyes Licántropos aseguró la paz en todo el reino. La siguiente generación de guerreros ha crecido bajo la protección de sus poderosos gobernantes.
Cassian y Atlas, los herederos gemelos del trono licántropo, ya no son niños. A punto de cumplir dieciocho, los futuros reyes ya se han probado en los campos de entrenamiento con una fuerza, una destreza y un poder muy por encima de su edad. Como gemelos idénticos nacidos con habilidades extraordinarias, su vínculo es irrompible, su lealtad entre ellos absoluta. El reino sabe que algún día gobernarán juntos.
Pero cumplir dieciocho trae algo más que responsabilidad.
Para los licántropos, marca el momento en que el destino puede revelar a la única persona destinada a estar a su lado: su pareja.
Para celebrar el décimo octavo cumpleaños de los gemelos, el palacio se prepara para un gran baile real. Alfas y familias de todo el reino están invitados; muchos llegan con la esperanza de que sus hijas sean elegidas como la futura reina del trono licántropo.
Sin embargo, el destino rara vez sigue el camino que otros esperan.
En algún lugar del reino vive una chica cuya existencia nunca debió ser conocida. Oculta en las sombras de los muros del reino, lleva en la sangre secretos que podrían cambiarlo todo. Secretos lo bastante poderosos como para redefinir el futuro del reino licántropo.
A medida que se acerca la noche del baile, hilos invisibles del destino empiezan a entrelazar vidas de formas que nadie habría podido prever.
El siguiente capítulo de la historia de los Reyes Licántropos está a punto de comenzar.
Y la pareja destinada a dos reyes podría ser mucho más poderosa y peligrosa de lo que cualquiera podría imaginar.












