Capítulo 116 La arquitectura del cerebro

Alma

La clínica en Ginebra funcionaba con una precisión suiza aterradora y fascinante a la vez. Y ahí entendí el dicho como un verdadero relojito suizo: no había margen para la improvisación, las demoras ni las voces destempladas. Durante los tres días posteriores a nuestro arribo y a la llamada c...

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