Capítulo 82 Una noche bajo la luna y el agua

Alma

Al cruzar el umbral de la habitación, la serenidad del hotel nos acogió con un suspiro cálido. Apenas la puerta se cerró tras nosotros, fuimos recibidos por el sonido rítmico y alegre de cuatro colas batiendo contra el suelo. Los chicos, nuestros adorables nietos perrunos, corrieron entusiasma...

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