Doce

Capítulo 12

Por unos segundos, me quedé congelado, mirando la puerta. Necesitaba correr. Necesitaba moverme. Necesitaba empezar a moverme, pero no podía.

De alguna manera, ni siquiera podía respirar mientras los pasos se hacían más y más fuertes.

¡Corre! ¡Muévete! ¡Haz algo!

La puerta se abrió de g...

Inicia sesión y continúa leyendo