Capítulo 289 Los fuegos artificiales vuelven a florecer

Después de despedir a Magnus, me volví hacia Alaric, con el corazón rebosante de gratitud. Tenía tanto que decir, pero las palabras simplemente no me salían.

—Alaric —alcancé a decir por fin—, de verdad te debo una. Si no hubieras estado ahí, no sé cómo habría manejado eso.

Me miró con leve sorpre...

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