Capítulo 42 Arrodíllate y discúlpate

—Edward, no te soporto. ¿Por qué me mentiste? ¿Por qué me trajiste aquí?—Lo fulminé con la mirada, con la voz temblando de rabia.

—Diana, si no te hubiera engañado, ¿habrías venido con nosotros? Si no te traía aquí, ¿cómo iba a hacer que le pidieras perdón a Anne?—La frustración de Edward era evide...

Inicia sesión y continúa leyendo