Capítulo 478 Intercepción

Me quedé de espaldas a Edward, con los dedos hurgando distraídamente la mugre del marco de la ventana. El aire frío de la rejilla me rozaba el cuello, mezclándose con el olor a desinfectante y provocándome un escalofrío que me recorrió la columna. El interrogatorio áspero de Edward todavía me resona...

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