
Un amor sin máscara
Annabella Muentes · Completado · 100.5k Palabras
Introducción
Amor sin máscara
Una historia de amor, que surge en las aulas de la universidad.
El odio se convierte en amor.
Conoce la historia de Lucciano y Luggina.
Luggina Pierre una joven estudiante a pocos meses de cumplir sus 19, con una belleza única, rubia de ojos verde profundo, labios carnosos y sensuales, apasionada, caprichosa, y acostumbrada a tener todo lo que caprichosamente quiere y desea de la vida, jamás acepta un No como última repuesta.
Un día de clases conoce a Lucciano como un profesor llamado Alexander Santini.
Podrá Luggina conquistar a Lucciano
Lucciano Lombardi, un magnate, sexy apasionado, frío y arrogante, dueño de agencia de seguridad más grande de toda Europa, y reconocida en el mundo empresarial, bajo la identidad de Alexander un instituto privado a reemplazar a su mejor amiga,.
Ese favor, le pondrá la vida de cabeza, cuando conoce a sus alumnas, y en especial, a una, qué hará de todo por fastidiarle su existencia.
Podrá Lucciano sucumbir ante el amor que siente por su alumna
Podrá Luggina, romper el Taboo de los números
Si logran derribar las barreras que existen, Lucciano y Luggina, vivirán un torrente de pasión desenfrenada y el amor más puro
Capítulo 1
"Ven mi pequeña ojos de esmeralda, que hermosa chiquita"
—Tú tienes una voz muy bonita. — Dijo la pequeña en los brazos del desconocido.
— ¿En serio? Jamás nadie me dijeron eso antes, eres la primera.
— ¿La primera?
— Mmj, nadie antes que tú.
— Pues entonces seré tu novia, si soy la primera en decírtelo, soy tu novia ¿verdad.?
— Ajá,
Confirmó Lucciano, mientras caminaba con una pequeña niña rubia de hermosos ojos verdes, cargándola en brazos.
Esa pequeña y traviesa niña tomó su rostro entre sus pequeñas, manitas lo miró a los ojos y le sonrió, y dio un beso en la punta de la nariz.
— Con este beso ya soy tu novia.
— ¿¡Soy tu novio!?
Respondió riendo.
— No puedes traicionarme nunca, ya soy tu novia.
Dijo dándole otro beso en la mejilla, para despedirse y entregándola a su padre, se alejaron y jamás supo de su nombre."
Luggina Pierre D'Alessio, despertaba nuevamente con ese sueño que no le permitía olvidar al desconocido de la medalla. La suya la había perdido, y entre su ropa encontró la que decía ERES MI VIDA.
La sacó del joyero.
"Soy tu novio"
"Siempre reía sola, y al recordar a su novio de infancia, guardó el collar en su lugar secreto, escuchó los golpes de la puerta y se tiró nuevamente sobre la cama cubriéndose con el cobertor hasta la cabeza."
— ¡Adelante.!
Digo, levantando el cobertor muy despacio, veo entrar a mi nana Zuria.
Es mi nana bella, mi cómplice, mi confidente, me consiente mucho y solo ella sabe realmente mi pasión por el pole dance. Y mi guarda personal, que además de ser mi mejor amigo, Miguel Ángel Larusso, que de nombre es el dueño de una de mis mejores clubes nocturnos del país.
¿Y quién es la verdadera dueña? Pues nada más y nada menos, que ¡Yo! No podía ser diferente, me encanta ese lugar refleja, mi yo oculto, ahí me siento libre atrevida, soy una diferente cada ves que salgo al escenario. Cómo quien dice, en esa tarima está siempre mi verdadera yo.
¡Ja! Si se enteran que la bailarina más famosa del lugar soy yo, más de uno cae infartado, especialmente mi madre, por que a los hombres de mi vida, los traigo en la palma de mi mano. Mi abuelo Nato, mi padre Stef, y mi padre Sandro, saben que soy dueña del club.
¿Será que saben que bailo en calzones?
"Yo diría que se hacen de la vista gorda"
¡Puede ser! Si .
Vuelvo a tirarme de espalda en mi cama.
"Mmm quiero dormir mil horas"
Gritó en sus pensamientos.
" No puedes, te gusta escapar ahora aguanta"
Me cuestionó mi conciencia.
" Hay conciencia, sabes que te odio ¿verdad?" Me recrimino en un susurro.
" ¡Levántate¡ mi niña.
Dice mi nana mientras corre las cortinas.
— !Nana! - Por favor, cinco nada más.
Pido descubriendo me la cara.
— !No! Ya a levantarse, o quieres que tu madre se dé cuenta de que estás aún con esa ropa, bueno con esos pedazos de ropa, y para cuando regreses de la universidad ya no tendrás a Miguel Ángel como tú custodio, y en lugar de cortinas encontrarás rejas en las ventanas, y cuando entres a tu habitación, ponga llaves.
— ¡Joder! Eso sería la muerte para mí, Nana.
Digo y me levanto como impulsada por un resorte, me meto al baño, me ducho, en menos de cinco minutos me estoy vistiendo, me pongo unas botas altas, falda roja de cuadros corta a la cadera, blusa blanca mangas largas, y recojo mi cabello en una cola, mientras Nana se encarga de esconder esos trozos de ropa como dice ella.
Bajo corriendo las escaleras.
Ya todos están en la mesa esperando por mí.
— ¡Buenos días! familia.
Digo dando un beso a mi abuelo luego a mi padre y después a mi madre, a mis hermanos les doy beso volado.
— ¡Hija! No sé porqué estoy viendo que cada ciertos días de la semana, te levantas muy tarde y cansada.
— Madre, no todas las noches preparo clases, mira mis notas, son las mejores, estos trasnoche tiene sus resultados ¿No crees?
Digo mirando a mi abuelo suplicando ayuda.
— Hija ya estás organizando tu fiesta de tus diecinueve años.
— Sí abuelo. Ya tengo la lista para la fiesta que ustedes quieren porque mis amigas y yo ya planeamos una en el yate.
Digo toda emocionada y mi madre me mira furiosa poniéndose de pie y caminando en mi dirección.
— ¡No! en el yate no.
— ¡Má! cálmate.
Digo al verla descontrolarse.
— No quiero que vayas a esa fiesta. ¿Me estás decretando la guerra con tu desobediencia? ¿quieres que te quite todo los privilegios que tienes?
— ¡Mamá! son mis amigas, solo iremos el grupo, no más
— ¡Qué te he dicho que no! ¿Que te he dicho de la amistad?
Me levanto, tomo mis cosas, cojo una manzana y salgo.
— ¡Pues lo siento mamá! si tú, no supiste elegir a tus amistades, no es mi culpa.
Les digo alejándome de ahí para ir a clases, corro, llegó al auto dónde Miguel Ángel me espera, me mira con una expresión que parece que es la mía. ¿¡Sueño!? abre la puerta del auto para que suba, luego él hace lo mismo.
— ¿Que te pasa? — Pregunta mirando por el retrovisor. — ¡Nooo! Espera. ¿Te descubrieron? No, mejor ¿Nos descubrieron? ¿Perdí mi trabajo?
— ¡Nooo! ¡Ya cálmate hombre! no es nada de eso, es mi mamá. No quiere que haga la fiesta en el yate,
Contesto arreglando mis cosas y colocando me, el cinturón de seguridad.
— Menos mal, ¡Que susto! — Ríe y le miro blanqueando los ojos.
"Se ríe de mí desgracia. Jodido amigo eh."
— Miguel Ángel. YO, la entiendo, la amo y voy a la fiesta en el yate. Ahora vamos por qué llegaré tarde y me echarán.
En menos de quince minutos ya estábamos en el estacionamiento de la universidad.
— Miguel Ángel Larusso, ve organizando la farra en el yate, que no falte nada. ¡Ah! Y por favor, lleva a alguien para ti.
Le digo en modo orden. Me mira y me guiña un ojo mientras sonríe.
— No puedo, Por que estaré trabajando.
— Luego hablamos.
Digo tomando mi mochila y mi café salgo corriendo.
" ¡Ja! Parece que mi vida últimamente es correr."
Voy muy metida en mis pensamientos, giro en la esquina del pasillo y pum, choco contra una roca.
¡No! Esperen, no es una roca, es un. ¡Mango! Es tan perfecto, ese porte de de un metro noventa, sus músculos se marcan a través de su traje.
Dios me pierdo en esos ojos verdes profundo, mi mundo se detiene.
"No te pierdas en ese mundo, es mucho más grande que tú"
Mi conciencia me rescata.
— ¿Pero que carajos hiciste?
Grito muy enojada al ver que todo el contenido de mi capuchino está sobre mi ropa. Claro no puedo dejar ver que me impresionó su porte, su aroma embriagador.
— ¡Maldición! ¡Joder! ¡Carajo.!
Grito nuevamente tratando de limpiarme.
— ¿Estás ciego? — Pregunto o confirmo, casi gritando .
— Eres tú, la culpable muchachita ¿Acaso no te han enseñado que los pasillos no son pistas de atletismo?
"Esa voz magnética, pero dulce a la vez"
Dios.
¿Pero que estoy pensando? Me iré al infierno por mirar a un hombre de la edad de mis padres. ¡Ja! ¿Y a quien le importa la edad?
Es un debate, entre mi conciencia y razón. Pero la que gana es mi decisión.
— ¡Eres un idiota! — Le grito.
— ¡Y tú! Una mal educada. — Responde a modo de burla.
Lo fulmino con la mirada, que odioso, lo detesto, no lo conozco y ya no lo soporto. Tomo mi teléfono y llamo a Miguel Ángel.
— Miguel Ángel, por favor tráeme la gabardina,
Le digo mirando al odioso hombre, me giro para ir al encuentro de Miguel Ángel.
Guardo mi teléfono y desabrocho mi blusa, me la quito se la entrego, a Mig y me coloco la gabardina. Regreso a prisa al salón de clases.
" Santo Cristo bendito sea Dios, hoy es mi día, no me fijé cuál fue el pie que puse primero en el suelo."
Llego a la puerta toco, entro muy despacio.
"¿Es un hombre? Claro la profe se fue"
Se gira y es nada más y nada menos que.
— ¿¡Tú¡?
— ¿¡Tú!?
Decimos al unisono.
"¡Sorpresa! ¿Este idiota será mi profesor sustituto?"
"No, no, no y no" — Mis pensamientos son un caos.
— Seré tu dolor de cabeza.
— Y yo el tuyo, no lo dudes, niña.
" Te O- DI-O."
Pero con letras mayúsculas.
Nos miramos fijamente y sentía que nuestras miradas disparaban rayos.
"Tan bello como arrogante, pero para arrogante, YO. Te voy hacer la vida de cuadritos hasta que renuncies Profesor."
Voy a mi asiento, y el día continúa, entre clases explicaciones que no entiendo, el sueño me consume. Lo miro, camina de un lado a otro, sin mirarme.
"¿Pero que se cree? ¿Me va a ignorar todo el tiempo? ¡Ja! Eso no se lo permitiré, No."
Luggina Antonella Pierre. Jamás a sido ignorada por nadie. Y la indiferencia del profesor será un detonante
para desatar mucho interés en ella, hacia el.
Lucciano, no tiene idea de cómo su vida, se volverá de cabezas gracias a las locuras de su estudiante.
Últimos capítulos
#60 Capítulo 61
Última actualización: 3/6/2025#59 Capítulo 60
Última actualización: 3/6/2025#58 Capítulo 59
Última actualización: 3/6/2025#57 Capítulo 59
Última actualización: 3/6/2025#56 Capítulo 58
Última actualización: 3/6/2025#55 Capítulo 56
Última actualización: 3/6/2025#54 Capítulo 55
Última actualización: 3/6/2025#53 Capítulo 54
Última actualización: 3/6/2025#52 Capítulo 53
Última actualización: 3/6/2025#51 Capítulo 52
Última actualización: 3/6/2025
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En esa isla aprendí los bordes más oscuros de la humanidad y cómo enterrar el terror en los huesos. Innumerables veces quise rendirme—sumergirme en las olas y no salir jamás—pero los rostros acusadores que atormentaban mis sueños me empujaban hacia algo más frío que la supervivencia: venganza. Escapé, y durante tres años me escondí entre humanos, recopilando secretos, aprendiendo a moverme como una sombra, afilando la paciencia hasta convertirla en precisión—convirtiéndome en una espada.
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