NovelaGO
Un ángel para el demonio

Un ángel para el demonio

isa92 · En curso · 66.0k Palabras

969
Tendencia
3.1k
Vistas
153
Agregado
Agregar a estante
Comenzar a leer
Compartir:facebooktwitterpinterestwhatsappreddit

Introducción

Ella nació para sanar, él para destruir.

Renata es todo lo que el mundo parece haber olvidado: compasiva, noble, luminosa. Vive con el corazón abierto, incapaz de odiar, incluso cuando la vida le da razones para hacerlo. Su dulzura no es debilidad: es resistencia. 

Enamorada profundamente de Luziano y él de ella, esta pequeña mujer se convierte en la única grieta de luz en su mundo de sombras.

Él es un hombre que no cree en redención. Implacable, frío, envuelto en trajes impecables y decisiones sangrientas, gobierna desde las sombras como el demonio que todos sus enemigos temen. Pero con ella… algo tiembla.

Renata lo ama sin pedirle nada. Massimo la desea como no la ha deseado nunca. Sin embargo, su mundo no es un lugar para ángeles. Sabe que, si se queda, terminará por destruirla. Por eso, se aleja. La deja ir. Cree estar protegiéndola. Se equivoca.

Meses después, el destino —y la traición más cruel— la empujan al lugar más oscuro que un alma inocente puede conocer: un burdel clandestino donde las mujeres no tienen nombre, solo precio. Vendida. Silenciada. Perdida.

Pero los demonios también saben buscar. Y esta vez, no la dejará atrás.

Ahora ella está en su mundo… Y él será capaz de incendiarlo todo con tal de recuperar lo único puro que ha tenido en la vida.

Capítulo 1

Balas, sangre y tratos sucios.

En eso se había resumido mi vida, no conocí otra vida y siempre iba a ser así. Por mucho que no quisiera que las cosas fueran de esta manera, la vida era injusta y no siempre tendríamos todo lo que deseábamos.

Pero en medio de toda esta porquería de la que me encontraba rodeado, había algo bueno, una luz blanca que no quería renunciar, que no podía hacerlo, porque ella significaba todo para mí. Era la prueba de que todavía podía seguir siendo un humano y no alguien que acarrea solo desgracias, tal como mi madre me lo había dicho.

—¡Luziano! —ella fue corriendo donde me encontraba y me abrazó —. No tienes idea la alegría que me da el verte.

—Hola, pequeña —acaricié su cabeza con cariño —. No andes corriendo de esa manera, te puedes caer y tropezar.

—Sé bien que, mientras tú te encuentres conmigo, no voy a caer porque tus brazos siempre me van a proteger.

—Bueno, ahora vamos, que te quiero invitar un helado —la aparté de mi lado y le di un golpecito en la punta de la nariz —. Lamento que solo te puedo dar esto por el momento, pero cuando tenga el suficiente dinero, ten por seguro que voy a darte la vida que te mereces.

—Sabes bien que te busco por la compañía y no por lo que me compres, además… Eres consciente de que no me gusta que me compres cosas con ese dinero —sus ojos mostraban tristeza —. No quiero nada de lo que venga de una manera chueca y eres consciente de ello.

—¡Por un demonio, Renata! Entiende que esto soy yo —grité y ella dio un respingo por esto —. Yo… Lo siento… No quería asustarte.

—Pues me asustaste —los ojos verdes esmeralda de Renata se cristalizaron —. Es la primera vez que me gritas, ¿Qué sucede?

—Mejor vete, no quiero hacerte daño y lo sabes.

—No, espera —ella me detuvo —. Vamos, hay que hablar. Las cosas se arreglan de esta manera, no quiero que estés enojado conmigo, en serio que no.

—No estoy enojado contigo, sino conmigo, en serio que me gustaría darte otra vida. Pero no encuentro la manera de hacerlo, por mucho que quiera.

—Entonces no quieres suficiente, ya te he dicho que no me importa si no me puedes dar lujos. Pero tú te obsesionas con eso a más no poder, sabes bien que en tus brazos es que encuentro paz, sin embargo, no entiendes eso y crees que debes de tenerme en un palacio… La jaula aunque sea de oro, no deja de ser prisión.

—Vives en un mundo de fantasía, ¿Qué parte no entiendes que una vez que estás dentro de esto no te puedes ir? Entiende eso, Renata.

—Si pudiste entrar, claro que puedes salir —ella tomó mis manos y me miró con angustia —por favor, hay muchas cosas que se pueden hacer para poder sobrevivir. Tengo unos ahorros y podemos comenzar de cero en otro sitio, pero por caridad, entiende que te quiero a mi lado. 

—Yo también quiero estar contigo, pero no puedes venir a esperar que esté lejos del único mundo que conozco.

—El hecho de que sea el único camino que conoces, no significa que sea el único. Ahora, si no quieres renunciar a este tipo de negocios por más que te lo pido, lo siento, pero estoy segura que no soy la mujer correcta para ti. Porque el solo hecho de que te pida algo con el corazón en la mano, es suficiente para que aceptes en comenzar de cero conmigo, que al imaginarte sin mí, digas que no puedes estar de esa manera —las lágrimas comenzaron a brotar por aquellos ojos —y está bien, aceptó esto, pero no esperes que voy a tomar algo de tus manos con el dinero sucio que ganas en base al sufrimiento de las personas.

—Renata, por favor no hagas esto.

—Es lo mismo que yo te digo, pero sigues haciéndolo. No puedo renunciar a ti, Luziano, porque el solo hecho de hacerlo significa que estoy dejando ir a la única persona que ilumina mis días y hace que la carga sea más ligera. Y te juro que eso duele más que cualquier otra cosa.

Mis manos se pasaron por el rostro de Renata y fue en ese momento en que miré como su mejilla tenía un morado. Aparté el cabello que cubría esta zona y pude ver los dedos repintados en su piel nívea.

—¿Qué significa esto? —lancé un suspiro pesado —¿En serio te ha vuelto a golpear? ¡Le dije que no te tocará en absoluto!

—Luziano, por favor no hagas un escándalo. Me caí, eso es todo.

—No me quieras engañar, Renata. ¡Tienes los putos dedos repintados en tu mejilla! Todos sabemos bien cómo se las gasta ese hombre, pero ya me harté, es la última vez que vuelve a hacer eso.

Caminé a pasos largos, llevé mi mano a la parte trasera de mi pantalón y aseguré mi pistola. Renata me gritaba, pero no le hacía caso, simplemente seguía a pasos largos la puta dirección a su casa.

En el momento en que estuve ahí, con una patada abrí la puerta que de milagro no se caía. Y fue ahí que lo miré, una botella sucia y un vaso con mugre eran sus compañías.

Se sirvió un trago al verme, sonrió de manera socarrona y juraría que me retaba con esto.

—Te advertí que no volvieras a tocar a Renata, pero lo has vuelto a hacer y ahora vas a pagar las consecuencias de ello.

—¿Y qué vas a hacer, dealer de mala muerte? ¿Me vas a matar? Sabes bien que Renata jamás te perdonaría algo así, deberías de ser un poco más inteligente.

—¿Y quién dice que tengo que ensuciarme las manos para matarte? —sonreí de la misma manera socarrona que él —¿Sabes? Al inicio venía con serias intenciones de hacerlo, pero hay algo mejor que dispersar tus sesos por la pared.

—¿A sí? ¿Qué cosa?

—Prohibir que te vendan licor en cualquier sitio, ya sabes que las personas me tienen miedo y esto tiene influencia en los demás.

Cuando le dije esto supe por el horror de sus ojos que había dado justo en el clavo, él dejó de lado el trago y me miró con rabia.

—No puedes hacer eso y lo sabes bien.

—Claro que puedo y lo sabes bien —repetí la última frase con gran satisfacción —y lo voy a hacer.

Tomó la botella que todavía tenía un poco de licor y la lanzó directamente hacia mí, a pesar de que era un borracho, tenía cierta agilidad en sus movimientos y logró darme.

La sangre se comenzó a deslizar por mi rostro y junto con ello una rabia desbordante. Tomé la glock que guardaba en mi cinturón y se la puse directamente en la cabeza.

—Has firmado tu sentencia de muerte, maldito borracho de mierda —apreté la pistola en su cabeza —hoy es tu último día en este mundo.

Quité el seguro, esté clic resonó en aquella casa que no se caía de milagro. Presioné contra su sien y pude ver el horror en los ojos de este hombre.

—¡Luziano! —la voz jadeante de Renata llegó a mis oídos —por favor, no hagas esto. Baja esa pistola y deja a mi papá en paz.

—Me ha herido —la miré de reojo y ella vió el rastro de sangre —bien sabes que en este mundo hay dos cosas que no puedo permitir. Que te toquen a ti y que me toquen a mí, y este bastardo ha hecho ambas cosas.

—Lo sé, pero por favor déjalo. Suelta esa pistola y ven conmigo, si realmente me quieres vas a hacer lo que te pido.

Lancé una maldición, aparté la pistola y la guardé nuevamente en su sitio. El alivio en los ojos de Renata fue evidente y sonrió llena de agradecimiento.

—Ahora vamos, te quiero revisar esa herida que se ve fea —ella me tomó de la mano y la acarició con ternura —gracias por hacer esto.

—Por ti estoy dispuesto a ir al infierno de ser necesario y así poder presumir a todos los demonios que estuve en el paraíso sin ir al cielo. Y decirles que un ángel me amó cuando nadie más lo hizo.

—No tienes que ir al infierno para tenerme, necesito que te quedes a mi lado, justo aquí, en este mundo y no en el otro. Entiende eso, Luziano, puedo ver bondad en ti porque existe —ella acarició mi mejilla y sus manos se mancharon con mi sangre —pero tú piensas que no es así.

—No es así y debes de saberlo, eres una mujer tan buena que ves bondad en sitios e incluso personas que no la tienen.

—Todos tenemos algo de bondad y de maldad en nuestros adentros, así que no vengas a querer convencerme de lo contrario y vamos a la casa de Hannah para curar esas heridas.

—Espera un momento —me detuve y miré hacia atrás, justo donde se encontraba el padre de Renata —agradece que tu hija vino a abogar por ti, porque a estas alturas estarías frío en ese suelo. Pero si piensas que lo que hiciste no va a tener repercusiones, estás equivocado. Nadie te va a vender nada de licor, así que prepárate para sentir que te mueres, pero no lo vas a hacer.

Los gritos de aquel hombre me dieron igual, salí con Renata de la mano y fuimos al puesto de salud porque así se lo pedí, no quería ir donde Hannah. Nadie se atrevía a atenderme, así que ella tomó todo lo necesario y comenzó a curar mis heridas.

—No entiendo cómo es posible que defendieras a ese hombre, te juro que cada día te entiendo menos. Cualquier mujer hubiera deseado estar en tu lugar.

—No deja de ser mi padre, sé bien que en el fondo él tiene bondad, todos las tenemos. Pero hay algunas circunstancias de la vida que nos impiden sacar ese lado, cuando murió mi mamá se refugió en el alcohol, antes de eso había sido un buen hombre que nos daba amor a manos llenas.

—Pero ahora las cosas han cambiado, tú eres víctima de las vejaciones de ese borracho. Debes de tener un poco más de maldad, Renata. Este mundo es cruel y debes de saberlo.

—¿Para qué tener maldad si es lo que hay en este mundo? Debes de ofrecer bondad que es lo que no hay, ¿O es que acaso tú buscas algo que ya tienes por cantidades exorbitantes?

—En serio que cada día me sorprendes cada vez más, ¿Siempre tienes una respuesta a todo?

—Quizás no a todo, pero sí a algunas cosas —ella pasó el algodón empapado con yodo —¿No te arde?

—En tus manos cualquier cosa es ligera —tomé sus manos y la vi directamente —no solo tú no te puedes alejar de mí, si no también yo. No puedo vivir sin la única luz que me ha dado la vida.

—Entonces no te vayas de mi lado y cambia la vida que llevas —su tono fue suplicante —en serio que no me importan los lujos, es suficiente que tengamos tres platos de comida al día y un techo que cubra nuestras cabezas.

—¿Estás segura de esto, Renata? Porque no sé si pueda salirme de esta vida, pero si tú quieres hacerlo pues haré lo imposible posible.

—Estoy segura, no me interesan las comodidades, mientras tú estés a mi lado y tengamos lo que te dije antes, estaré bien.

Salimos del centro de salud, iba a hacer lo que Renata me pedía. Quizás era una locura, pero no quería vivir sin ella.

En el momento en que una camioneta se detuvo delante de nosotros, llevé instintivamente mi mano a la pistola y la saqué. Las balas comenzaron a volar por todos lados, puse a Renata detrás de mí y luego nos refugiamos en la pared a medias que se encontraba en el centro de salud.

Rápidamente acabé con mis enemigos, la camioneta se fue solo con un tipo porque permití que así fuera. Sonreí lleno de satisfacción al ver lo que había logrado.

—Luziano —la voz de Renata estaba llena de un dolor disfrazado —me duele el costado.

Al ver su costado miré que sangraba, una bala la había atravesado. Puse mi mano rápidamente en esta zona y ejercí presión.

—¡Necesito ayuda! —grité desesperadamente —¡Alguien ayúdeme!

Tomé a Renata entre mis brazos y la cargué, el centro de salud le había cerrado las puertas. Entendía que lo hicieran conmigo porque era un maldito demonio, pero con ella no. Al final la llevé al hospital, no dudé un solo momento. Mi mano seguía ejerciendo presión en su herida y sentía como se le iba la vida entre mis brazos…

Últimos capítulos

Te podría gustar 😍

Durmiendo con el Enemigo

Durmiendo con el Enemigo

19k Vistas · Completado · AnaPaula Rocha
La palabra perdón no existe en el vocabulario del frío, cruel y despiadado empresario Derek Anderson. Un hombre que solo tiene un objetivo en su vida, vengarse de Scott Hoffman, la persona que él cree es el único culpable de la muerte de sus padres y para aumentar todavía más su odio, la hija de ese hombre se ha convertido en la principal culpable de la muerte de su hermano pequeño, la única familia que le quedaba a Derek.
Dominado por la sed de venganza Derek decide enamorar a la asesina de su hermano para después casarse con ella y destruirla junto con su familia orquestando la peor de las mentiras. Lo que Derek no se imagina es que el verdadero enemigo es otro y que Ava Hoffman, su odiada esposa, es una persona inocente en toda esta historia.
¿Qué pasará cuando Ava descubra que el hombre que duerme a su lado es su mayor enemigo? …¿Será Derek capaz de cumplir con su venganza o terminará enamorado de la asesina de su propio hermano?... Derek entenderá que el amor no lo perdona todo, mucho menos cuando lo utilizan para hacer daño y destruir.
El compañero de segunda oportunidad de Luna

El compañero de segunda oportunidad de Luna

33.2k Vistas · Completado · Joy Apens
«Sí, cariño, así de simple. ¡Oh, carajo, sí! ¡Sí!»

Abrí la boca cuando la conmoción y el dolor me llenaron el cuerpo. Mi marido se estaba acostando con mi hermanastra en nuestra noche de bodas. Lágrimas calientes brotaron de mis ojos mientras los sonidos húmedos y los gemidos se hacían cada vez más fuertes.


Larissa, la estimada Luna de la manada Tokenmoon, lo tenía todo. Un marido cariñoso y una manada fuerte. Pero todo era mentira. Stefan, su marido alfa, era el diablo. La maltrataba y abusaba constantemente mientras la engañaba con su hermanastra. Para empeorar las cosas, la rechazó y la despidió. Con el corazón roto, Larissa estaba perdida hasta que se topó con su pareja de segunda oportunidad.. Kaden.

Kaden, guapo como el pecado y el alfa de la manada de Griffen-Howl, es un hombre roto. Cuando su esposa huye con otro hombre, mientras lo abandona a él y a su hijo, promete no creer nunca en el amor. Pero cuando una mujer sin hogar, Larissa, entra en su territorio, parece que podría estar rompiendo esos votos. Ella es su compañera de segunda oportunidad, pero ¿podrá volver a creer en el amor?
Paraíso Cruel - Un Romance Mafioso

Paraíso Cruel - Un Romance Mafioso

830k Vistas · Completado · nicolefox859
¿Qué es más vergonzoso que una llamada accidental desde el bolsillo?
Llamar por accidente a tu jefe...
Y dejarle un mensaje de voz subido de tono cuando estás, eh... «pensando» en él.

Trabajar como la asistente personal de Ruslan Oryolov es un trabajo infernal.
Después de un largo día satisfaciendo cada capricho del multimillonario, necesito liberar estrés.
Así que, cuando llego a casa esa noche, eso es exactamente lo que hago.

El problema es que mis pensamientos siguen estancados en el imbécil de mi jefe que me está arruinando la vida.
No pasa nada; porque de todos los muchos pecados de Ruslan, ser guapísimo podría ser el más peligroso.
Esta noche, fantasear con él es justo lo que necesito para llevarme al límite.

Pero cuando bajo la mirada hacia mi teléfono, aplastado a mi lado,
Ahí está.
Un mensaje de voz de 7 minutos y 32 segundos...
Enviado a Ruslan Oryolov.

Entro en pánico y lanzo mi teléfono al otro lado de la habitación.
Pero no hay forma de deshacer el daño causado por mi muy sonoro orgasmo.

Entonces, ¿qué puedo hacer?
Mi plan era simplemente evitarlo y actuar como si nunca hubiera pasado.
Además, nadie tan ocupado revisa sus mensajes de voz, ¿verdad?

Pero cuando programa una reunión a solas conmigo de exactamente 7 minutos y 32 segundos,
Una cosa es segura:
Lo.
Escuchó.
Todo.
Contrato Evans

Contrato Evans

13.7k Vistas · Completado · Yaja Peinado
Sabrina está a un paso de ser doctora. Rodrigo obligado a un matrimonio para heredar un conglomerado. Los juegos del destino se encarga de cruzar sus caminos.
A ella le dará la oportunidad de terminar sus estudios y evitar la muerte de su padre y a él la posibilidad de encontrar con quién resolver el asunto de contraer nupcias.
De las decisiones que ellos tomen va a depender si el contrato se cumple o termine antes de tiempo.
Un amor mexicano

Un amor mexicano

23.7k Vistas · Completado · maracaballero32
Daniel García, era llamado «El mexicano», de sangre fría, intimidante, un experto en hacer negocios sucios, rodeado de mujeres, adicto al juego, así como nunca se saciaba.
Pero, su camino cambia cuando se ve obligado por su padre a contraer matrimonio con la única hija de su padrino, Carolina Beltrán y, así, obtener más poder como más territorio en los negocios familiares. Pero ocurren atentados contra su familia, Daniel, busca a los culpables, pero entre más escarba, secretos encuentra, haciéndole pensar que el enemigo podría estar en su misma familia.
Embarazada de los Gemelos Genios del Alfa

Embarazada de los Gemelos Genios del Alfa

35.8k Vistas · Completado · Jane Above Story
Cuando Evelyn descubrió que su esposo había estado engañando a su hermana pequeña en su luna de miel, se rompió el corazón y terminó teniendo la mejor ONS con una desconocida sexy. 6 años después, Evelyn se convierte en madre soltera de gemelos geniales. Se ganan la vida para encontrar a su padre en el famoso Quiz Nation. Él a su beta: ¡Los chicos son míos! ¡Encuéntrala!
Poseída por el Despiadado Alfa

Poseída por el Despiadado Alfa

17.8k Vistas · En curso · Laila Wyatt
🔥RECOMENDACIÓN EDITORIAL: ¡Todo el equipo enloqueció con esto!

Ella nunca debió sobrevivir.

Ivy Mooncrest es la vergüenza de su manada: una Gamma solo de nombre, condenada por pecados que nunca cometió. Cuando el Alpha Brian la envía al dominio de los depredadores más peligrosos que existen, no le da una misión.

Le da una sentencia de muerte.

Los Hermanos Thorn. En The Obsidian, su club exclusivo donde las sombras bailan con el deseo y el poder, tres lobos gobiernan con autoridad absoluta:

Jaxson: frío, calculador, intocable.
Malric: astuto, peligroso, siempre tres pasos por delante.
Kael: el ejecutor implacable cuya mirada penetrante arranca cada mentira, cada máscara, cada defensa.

Un solo error, y ella es borrada. Un solo desliz, y es devorada. Pero Ivy no es la pieza frágil que ellos esperan.

A medida que Ivy se ve arrastrada más y más dentro de su oscuro imperio, las líneas se desdibujan entre misión y deseo, entre cautiva y participante dispuesta. Los hermanos no solo quieren su obediencia. Quieren que se rinda. Sus secretos. Su cuerpo. Su alma.

Y en un mundo donde el poder lo es todo y confiar resulta fatal, Ivy se enfrenta a una elección imposible:

Arder en su fuego… o dejar que la forjen en algo irrompible.

ADVERTENCIA: Esta es una novela romántica paranormal oscura con contenido explícito, dinámicas de poder y elementos de BDSM. Presenta una manada moralmente gris, alphas posesivos y una protagonista que juega con fuego.
Sin Segunda Oportunidad, Despreocupada y Próspera

Sin Segunda Oportunidad, Despreocupada y Próspera

1.2m Vistas · Completado · Gloria Fox
Hace un mes antes de mi boda, quemé el vestido que había pasado un año haciendo con mis propias manos.
Mi prometido estaba allí con su amante embarazada envuelta en sus brazos, burlándose de mí. —Sin mí, no eres nada.
Me di la vuelta y llamé a la puerta del hombre más rico de la ciudad. —Sr. Locke, ¿interesado en una alianza matrimonial? Estoy ofreciendo una participación de cien mil millones de dólares—más un futuro imperio empresarial, sin costo alguno.
Mírame

Mírame

19.6k Vistas · Completado · Marcela Millacura
Diego de Luca y Antonella Piusi son los protagonistas de una historia de amor prohibido marcada por el deseo, la culpa y las decisiones equivocadas. Diego es un prestigioso médico ginecólogo, casado con Ambra, una mujer bella y apasionada, con quien tiene un hijo de seis años, Marcus. Aunque intenta sostener su matrimonio, vive atrapado en el estrés y la frustración: Ambra está consumida por los celos hacia su profesión y, peor aún, rechaza a su propio hijo. Diego lucha cada día por mantener a flote una relación que se desmorona, cargando con la responsabilidad del hogar y el bienestar de Marcus.
Antonella, por su parte, es maestra de escuela primaria. Lleva seis años casada con Bruno, un hombre violento y humillante que la somete física y psicológicamente. No la ama; para él, Antonella es poco más que una empleada. Aunque ella no está enamorada, soporta el matrimonio por miedo y por el deseo de que las cosas mejoren algún día.
El destino los cruza en un bar karaoke. Diego llega allí empujado por su mejor amigo, buscando un respiro a su rutina. Antonella asiste gracias a su mejor amiga, directora del colegio, aprovechando la ausencia temporal de su esposo. Comparten mesa sin conocerse, hasta que una emergencia obliga a sus amigos a marcharse juntos, dejándolos solos. Entre canciones, copas y una conexión inesperada, se besan y terminan pasando la noche en un motel. Ninguno revela estar casado; ambos creen que ha sido un encuentro fugaz.
El reencuentro llega durante una reunión de padres, cuando descubren que Diego es el padre de uno de los alumnos de Antonella. Deciden mantener una relación estrictamente profesional, pero el deseo y los sentimientos los superan, arrastrándolos a una relación clandestina que desafía sus vidas y sus límites.
Prohibido enamorarse
Notas de Colisión

Notas de Colisión

7.7k Vistas · En curso · RYUU D. BLACK
A doscientos kilómetros por hora, un milímetro de error es la diferencia entre la gloria y un ataúd de metal.
Valentina Cruz es la mejor copiloto que nadie quiere contratar. En un mundo dominado por hombres, su talento táctico está desperdiciado en ligas menores, hasta que una deuda familiar amenazante la obliga a aceptar un trato con el diablo. Y el diablo tiene nombre: Ares Thorne.
Arrogante, temerario y con un historial de copilotos hospitalizados, Ares es el chico malo indiscutible del Campeonato Mundial. Necesita a Val para no perder su asiento, pero se niega a escuchar su voz. Encerrados en el infierno asfixiante del coche de carreras, la hostilidad inicial se transforma en una dependencia brutal. Cada curva ciega los obliga a confiar, cada roce en las cabañas heladas tras las carreras rompe sus defensas. Val pensó que lo más peligroso del rally era la pista, pero pronto descubrirá que lo verdaderamente letal es enamorarse del hombre que lleva el volante.
Mi padrino es mi Sugar Daddy

Mi padrino es mi Sugar Daddy

35.5k Vistas · En curso · Wendy Ramirez
Hace tres años, Alaric se alejó.
Después de un romance vertiginoso y ardiente, el mejor amigo de mi padre me rompió el corazón.
Me dijo que las cosas eran demasiado complicadas. Desordenadas. Incorrectas.
Que nunca podríamos estar juntos.
Sabía que me amaba, pero el miedo a arruinar a nuestra familia era demasiado grande.
Con demasiado en juego, sacrificó nuestros corazones y lo terminó.

Ahora ha vuelto y todavía me desea.
Todavía me ama.

Pero ahora… estoy comprometida con otro hombre.