Capitulo 108.

Mi cara perdió el color, no sé exactamente cuál fue mi expresión. El aparato que mide mis pulsaciones me dejó en evidencia. Mi corazón había enloquecido, al igual que mi razón.

-Cálmate mi ángel-Pidió Salvatore, adivinando el porqué de mi reacción.

¿Cómo podría hacerlo?

La mujer quiso devolver a...

Inicia sesión y continúa leyendo