Capitulo 33.

Toqué la puerta tres veces antes de entrar al despacho y una vez adentro, el hombre ni se digno en levantar la vista para mirarme, la mantuvo pegada a la computadora, como siempre.

Dejé la taza sobre el escritorio y lo único que dijo fué "gracias" así que me dispuse a irme sin mencionar palabra.

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