Capitulo 34.

Recuerdo que al escucharlo decir esas palabras, los pulmones se me llenaron de aire a una velocidad impresionante, y tuve que morderme el labio inferior pero aún así no pude evitar sonreír. Es agradable saber que alguien se preocupa por mí, y es gratificante escuchar que no estoy sola en el mundo.

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