107.

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Como seguramente Jessica lo había imaginado, Ezequiel y el científico, alterados, muertos de miedo, salieron corriendo, gritando a diestra y siniestra incoherencias que ya no fui capaz de escuchar.

— ¿Qué está pasando?  — preguntó Adrián.

Pero yo, comencé a tirar de las correas.

— Tenemos qu...

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