111.

No sabía muy bien qué decir o cómo actuar en ese momento. La abuela de Adrián se había quedado paralizada en el marco de la puerta, sin siquiera atreverse a entrar. 

— ¿Cómo lo sabe?  — le pregunté entonces.

Ella lanzó un enorme suspiro. 

— Simplemente lo sé. Podía verse en… en esas mejillas redo...

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