123.

1

Lo que atravesó mi cuerpo en ese momento fue una terrible descarga de adrenalina que prácticamente hizo que mi estómago se contorsionara en un terrible calambre. Ezequiel venía hacia donde estábamos nosotras, pero discutía con el hombre con el que había salido, el que parecía ser el gerente del lu...

Inicia sesión y continúa leyendo