151.

No había rastro de Vladimir. Estaba en una especie de cueva; el sonido de la madera al quemarse hacía eco por todo el lugar. Intenté gritar, pero tenía la boca completamente vendada. Estaba demasiado atada: mis manos a la parte de atrás de mi espalda, y mis piernas amarradas hasta las rodillas. El h...

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