166.

Tuve el impulso de ponerme de pie y salir corriendo hacia la puerta para gritarle, para preguntarle de qué era lo que estaba hablando, para exigirle que me contara. Pero la fuerte mano de Ismael se posó en mi espalda baja, impidiendo que me quedara acostada.

— ¿No entiendes? Pero están haciendo a p...

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