178.

Las chicas me abrazaron con delicadeza porque sabían que estaba un poco lastimada. El golpe que me había dado contra la ventana del auto me había dejado bastante mareada. De hecho, incluso en ese momento, mientras les contaba lo que había sucedido, me sentía en una especie de sueño, me sentía maread...

Inicia sesión y continúa leyendo