192.

Sara se puso de pie de inmediato. El pequeño Johan tenía con fuerza agarrado uno de sus rojizos mechones de cabello. Caminó hacia donde yo estaba y me dio un sonoro beso en la mejilla a modo de saludo.

— ¿Todo está bien? Tienes una cara de estrés.

— Sí, estoy bien  — dije.

Había sido la mañana pe...

Inicia sesión y continúa leyendo