196.

— ¿El mundo?  — le pregunté.

Sonaba como un poquito loco. De hecho, sonaba bastante loco. Lo observé detalladamente y no pude evitar notar que sus pupilas parecían dilatadas; parecía como si estuviera drogado. Tuve un poco de miedo de que en ese momento tuviera la Furia Blanca en su organismo, que ...

Inicia sesión y continúa leyendo