226.

Matilde se quedó inmóvil, con los dedos aún rodeando la taza de café. La propuesta de Alejandro cayó sobre la mesa como una piedra lanzada a un lago en calma, creando ondas que parecían extenderse por todo su cuerpo.

Parpadeó un par de veces antes de encontrar la voz.

—¿Un... contrato de divorcio?...

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