237.

La primera luz de la mañana apenas comenzaba a filtrarse entre las cortinas cuando alguien llamó suavemente a la puerta de la habitación.

Tres golpes.

Pausados.

Respetuosos.

Matilde abrió los ojos lentamente.

Había dormido muy poco.

O quizá no había dormido en absoluto.

Durante gran parte de ...

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