242.

El ambiente del despacho cambió en el mismo instante en que el escolta pronunció el nombre del abogado.

Nadie habló.

Ni Adrián.

Ni Matilde.

Ni el doctor Julio.

El anciano científico fue el primero en comprender que había entrado, sin quererlo, en un momento que no le pertenecía.

Carraspeó ...

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