257.

Matilde sostuvo a Joan contra su pecho durante todo el trayecto.

No podía dejar de mirarlo.

El pequeño dormía tranquilamente, ajeno a todo lo que estaba ocurriendo a su alrededor. Sus pequeñas manos permanecían cerradas y su respiración era lenta, regular, inocente.

Matilde, en cambio, sentía que...

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