276.

Matilde no lo pensó dos veces.

En cuanto la hija del presidente desapareció entre los escombros, echó a correr detrás de ella.

— ¡Espera!  — gritó Ismael.

Pero él también salió corriendo.

El humo hacía que cada respiración doliera. Matilde tuvo que cubrirse la boca con una mano mientras avanzaba...

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