282.

Matilde no necesitó que nadie se lo dijera.

Tenían que irse.

Los motores que se escuchaban afuera se acercaban cada vez más. El sonido de varios vehículos avanzando por el camino de tierra hizo que el corazón comenzara a golpearle con fuerza contra las costillas.

Ezequiel también lo había compren...

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