Sin contacto

Eran la una y cuarto cuando mi conductor de Uber me dejó en la casa de Felix. Sabía que iba a estar jodidamente enojado, pero no me importaba. Solo necesitaba estar con él.

Dos semanas sin contacto eran demasiado.

David tenía razón. Me estaba volviendo loca con la ansiedad y el miedo de no tener é...

Inicia sesión y continúa leyendo