Tan afeminado

Tomé las pastillas, esperando que curaran mi dolor de cabeza.

—¿Estás bien? —preguntó él, notando que apretaba los ojos y llevaba las manos a mis sienes.

—Esta resaca me está matando. Nunca me había sentido así... Solo bebí lo que estaba acostumbrada... —Mi mente se desvió, llevándome de vuelta a ...

Inicia sesión y continúa leyendo